¿Quién dio más?

ENRIQUE ABASOLO

Quizás el lector haya visto alguno de esos shows televisivos como “Storage Wars” (“¿Quién da más?” me parece que le pusieron en español), en el que los competidores pujan en una subasta por hacerse del contenido de bodegas de alquiler que han sido olvidadas por sus arrendatarios.

         Ya sabe, es ese tipo de programas a los que uno se hace adicto por un corto tiempo y de los que, no obstante, podemos ver maratones de 16 episodios ininterrumpidos durante la fase más enfebrecida de nuestra pasajera afición.

         Como ya le dije, los protagonistas participantes, pujan por hacerse con las mercancías, bienes y enseres contenidos en la bodega, sin embargo, desconocen qué es lo que están comprando. Una vez cerrada la subasta, el ganador procede a desvelar el misterio al espectador y a conocer el fruto de su inversión, que puede ser basura vil, como puede ser en cambio un auténtico tesoro. Cierta vez encontraron una colección de juguetes de Star Wars en su empaque original con valor aproximado de chingo mil dólares. La producción en este caso y, por ejemplo, hace una pequeña investigación sobre la franquicia cinematográfica y del valor de los coleccionables, y es allí que, como televidentes, se supone, aprendemos algo.

         Una verdadera pena que los productores de “Storage Wars” no se echaran la vueltecita por esta capital coahuilense, pues hace unas semanas, una bodega fue abierta a petición del propietario ya que uno de los ocupantes dejó de pagar el alquiler hace mucho tiempo.

         Fue una lástima también que no pusieran a subasta las misteriosas existencias, ya que el ganador se hubiera sacado la lotería y habría sido algo digno de verse. 

En cambio, hizo las cosas -creo yo- de manera legal (¡aburrido!): Interpuso una denuncia y un juez le otorgó una orden de cateo que ejecutaron elementos de la fuerza pública: Se forzaron los candados, se abrieron las cortinas metálicas y todos quedaron boquiabiertos (y aquí es cuando el History Channel nos mete invariablemente un corte comercial).

         Regresamos de la pausa:

         Se forzaron los candados, se abrieron las cortinas metálicas y todos quedaron boquiabiertos porque encontraron materiales de oficina y equipo médico y hospitalario, todo con un valor (se supo después) de 200 millones de pesos ‘maomenos’. ¡Guatafoc!

         ¡Pero espere! ¡Aún hay más!

         El hallazgo es sólo el principio, bien dicen que el diablo está en los detalles, y un detalle para nada menor fue el hecho de que todo este equipamiento estaba rotulado por la Secretaria de Salud, es decir, son bienes públicos, pagados con nuestros impuestos, que por alguna razón permanecían ocultos en la susodicha bodega.

         Todo conduce a pensar que lo ahora incautado y ahora resguardado en una bodega del Gobierno de Coahuila (vamos a ver hasta cuándo), era equipo para la operación de al menos uno de los dos hospitales edificados e inaugurados durante la pasada administración estatal, la del inmamable Mussolini de a peso, hoy diputado plurinominal, Rubén Moreira Valdez.

         Pasa que el hermano Moreira que ni siquiera tiene gracia para bailar, entregó un hospital de especialidad oncológica, mismo que nunca dio servicio real porque, entre otras cosas, estaba mal construido (¡qué raro!).

         De acuerdo con uno de los constructores, el cuarto para la bomba de cobalto (que fue encontrada durante el cateo y es imprescindible para la operación de un hospital oncológico) tiene una serie de lineamientos y requisitos a cumplir (grosor de muros, recubrimientos especiales, etcétera) pues, para que la radiación quede contenida y no mate gente, ¿verdad? Como ya imaginará, las especificaciones, nomás no se cumplieron.

         Se proveyó para colocar la bomba de cobalto un cuarto ¡de tablarroca! (pudo ser peor, pudieron ponerla junto a la máquina de golosinas) razón por la cual resultaba inviable iniciar operaciones sin riesgo de que pacientes y personal terminasen sus días resplandeciendo en la oscuridad o desarrollando otras formas de cáncer adicional al padecimiento a tratar.

         Como buena obra gubernamental, el listón se cortó, se tomó la foto correspondiente, hubo congratulaciones y se presumió en el respectivo y solemne Informe de Gobierno.

         Pero el Hospital era un elefante blanco que sin embargo pagaba una nómina. Su director, Héctor Mario Zapata de la Garza, no tenía ningún empacho de acudir diariamente a una oficina sin otro mobiliario que la silla donde se apoltronaba a esperar a que transcurriera su turno completo. Y de eso dan fe las crónicas reporteriles.

         La falta de transparencia dejó al hospital en la inoperancia, sin importar que una inversión multimillonaria permaneciera detenida, depreciándose y acumulando polvo, tanto el inmueble (mal ejecutado) como el equipo guardado en la bodega y por el cual, el proveedor desistió de pagar su almacenamiento. Quizás se cansó de esperar una respuesta del Gobierno actual (que es imposible que no estuviese enterado) y se dio por servido con el sobreprecio que le haya pagado la administración anterior. No lo sé.

         He aquí que la corrupción y opacidad administrativa nos cuestan fortunas incalculables, mientras seguimos padeciendo por lo precario de nuestros sistemas de salud pública.

         Pero resulta imposible seguirle el rastro a tantos hechos de corrupción sin dedicarse exclusivamente a ello, es por esto que el ciudadano de a pie rara vez se entera de estos “detallitos”.

         Y es que quienes nos deben una explicación están muertos (como Zapata de la Garza) o bien, siguen encaramados en la cúspide de la pirámide alimenticia, plenos de poder, como el autor intelectual de todo este estercolero, Moreira Valdez, hoy líder parlamentario del Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados y adversario de a mentiras de nuestro Presidente de la República, quien está más interesado en negociar con él y su bancada para sacar adelante sus reformas, que en llevarlo ante la justicia para así combatir a la corrupción, tal y como prometió en su cantaleta de casi dos décadas.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo