Cerro del Pueblo

Por Heriberto Medina

Chiflando en la loma

Todos bien felices ahora con el reparto de las candidaturas federales priistas, bueno, decir todos es un exceso, hubo por lo menos dos personajes a quienes dejaron chiflando en la loma.

El caso más notorio es el de Enrique Martínez Junior, fue una gran sorpresa para propios y extraños ver que Enriquito no figuró en la lista de candidatos, se daba por hecho que el ex integrante del gabinete estatal sería candidato a diputado federal por el PRI, pero nada, tampoco será candidato a la alcaldía de Saltillo, ahí está más que claro que el abanderado será Javier Díaz y párele de contar, se acabó lo que se daba, ni modo de ubicarlo como regidor, eso sería algo así como un insulto después de ser Secretario estatal, tampoco sería el caso hacerlo director de algún área municipal.

¿Qué pasó en el caso de Enriquito? ¿Fue él mismo quien ya no quiso saber nada de la vida pública? ¿Pesó mucho la anterior derrota en una elección de diputado federal? ¿Lo siguen bloqueando los mismos profesores distinguidos y artífices de su derrota en aquella ocasión? ¿Prefirió ganar licitaciones en sus negocios a quedar inhabilitado para hacerlo al desempeñar un cargo público? ¿Fue suficiente con la licitación automotriz millonaria que, se dice, ya ganó? Quien sabe, pero si está raro.

Francisco Saracho Navarro es otro que aparentemente iba a ser, pero no fue, cuenta la leyenda que cuando dejó la Secretaría de Educación, al despedirse, dijo que le iba a ir muy bien con una candidatura federal, no fue así.

Aún es posible que Saracho sea candidato a alcalde en Ciudad Acuña, pero considerando que se trata del bastión de la UDC y el PRI va en alianza con ellos lo más probable es que en ese municipio el candidato sea udecista.

Ni hablar, del plato a la boca se cae la sopa, por eso dicen que en política hay que estar listos para ser, para no ser y para dejar de ser.

En una disección rápida se puede advertir que la candidatura de Miguel Riquelme obedece a un acuerdo seguramente previo a la designación de Manolo Jiménez como candidato a la gubernatura. Riquelme tenía más que merecida la designación considerando la enorme aprobación con la que terminó su sexenio, fue el Gobernador mejor evaluado en todo el país, era obligado para el PRI postularlo. Si bien Riquelme es conocido como un político disciplinado e institucional, no se puede decir que vaya a ser un Senador del equipo de Manolo.

El caso de María Barbara Cepeda es diferente, ella si, de llegar al Senado será cien por ciento afín a la administración estatal, su carrera política ha crecido a la sombra de Jiménez Salinas, sin embargo, su candidatura parece ser una decisión de último momento a juzgar por el hecho que fungía como presidenta de la mesa directiva del Congreso del Estado. ¿Si ya se había decidido su destino, que sentido tenía darle ese cargo al interior del Congreso?

Jaime Bueno Zertuche también es un candidato cien por ciento del equipo del Gobernador.

El caso de Jericó Abramo es transparente, su candidatura obedece al cumplimiento de un acuerdo previo a la elección, cuando Abramocomenzó a cuestionar a la cúpula asegurando que tenía los méritos para ser candidato a Gobernador, al final terminó apoyando a Manolo Jiménez, ahora vemos que fue a cambio de la candidatura a diputado federal.

El caso de Sonia Villarreal también es extraño, era la encargada de la relación bilateral entre Coahuila y Texas, pero solo lo fue durante un mes y medio, o menos. ¿Qué lógica tiene que ahora deje ese cargo? Pareciera que fue también una decisión de último minuto.

De Patricia Cardona se dice que es del equipo del Gobernador y Hugo Dávila es hijo del legendario político lagunero de otros tiempos Paco Dávila, indagaremos más datos sobre ellos.


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