Lic. Marco Campos Mena
Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha hecho algo que no tiene nombre, sólo podríamos catalogarlo como un demonio por sus actos tan atroces contra la humanidad y esto debería ser algo que no puede y no debe, bajo ninguna circunstancia, quedar impune.
Se ha valido de un atentado terrorista, del que él mismo tenía conocimiento y no hizo nada para prevenirlo, para realizar una de las más grandes masacres de la historia moderna, un genocidio contra el pueblo palestino.
El mundo entero debe romper relaciones ya mismo con Israel y tomar medidas para detener al criminal de guerra que ha abusado de su poder para llevar una guerra totalmente desigual.
La comunidad internacional ha trabajado por décadas en la manera de evitar que las atrocidades de la Primera y Segunda Guerra Mundial se repitan, entre ellas, el uso de armas químicas y el asesinato sin razón de civiles inocentes, pero, ahora que se están presentando estas situaciones, ¿por qué no hacen nada? ¿Dónde está la condena a los crímenes de guerra?
Hemos sido testigos de cómo han usado armas químicas y de un muy alto poder en contra de civiles palestinos. Las imágenes son desgarradoras, sombras en las paredes de lo que una vez fueron personas, evaporados hasta no dejar el más mínimo rastro, cuerpos mutilados entre las ruinas donde había hogares, y lo que es mucho peor aún, niños sin vida entre los escombros en una última expresión de dolor y desconcierto.
Hay que ser demasiado inhumano para ignorar el dolor de las personas que dieron su último respiro tratando de proteger a sus hijos, el dolor de una sociedad entera pasando hambre por el estado de sitio en el que se encuentran… no hay siquiera acceso a médicos y alimentos para los civiles inocentes.
Otro de los asesinos de inocentes es Volodímir Zelenski, quien en días pasados ha lanzado un ataque directo contra civiles rusos en un área densamente poblada, específicamente en un área de parques donde las madres pasean con sus hijos.
¿Qué clase de persona ataca a civiles de esa manera?
Nuevamente, la comunidad internacional brilla por su falta de acción, pero en este caso incluso desde antes de que hubiera una guerra, pues claramente Ucrania se estaba preparando para algo más grane desde que formó un ejército Neonazi, algo prohibido por la ONU y, la solicitud de unirse a la OTAN, lo cual ya era una clara señal de intenciones bélicas.
Nos encontramos ante uno de los momentos determinantes para conocer el destino de las vidas de incontables inocentes, los conflictos están escalando de nivel, involucrando cada vez más países y aun así, ¡NADIE HACE NADA PARA EVITARLO!
Tristemente, uno de los más beneficiados, como con cada conflicto bélico, es nuestro vecino del norte, y dado que se encuentran en épocas electorales, negarán categóricamente cualquier error cometido defendiendo a sus “aliados”, pues no es secreto que existen ciertas cercanías con ambos países.
Medio oriente se encuentra en un punto en el que estos conflictos crecientes pudieran convertirse en un derramamiento de sangre por intereses ocultos, pues, liberar ciertos espacios, también podría beneficiar a ciertos negocios multimillonarios como el petróleo.
No podemos dejar de lado los derramamientos de sangre de nuestro país, ¿en manos de quién estamos? Para nuestra desgracia, en las manos de alguien que prefiere defender al crimen organizado antes que al pueblo mexicano; la cantidad de sangre derramada podría llenar varias albercas olímpicas con solamente las cifras oficiales de lo que va del sexenio, y, a pesar de que no todos esos muertos son inocentes, indirectamente muchas familias se han fragmentado y el dolor es una constante en el corazón de los mexicanos. No olvidemos que ya tenemos casi 15 años desde que la situación comenzó a complicarse por la mala gestión de la inseguridad.
¿Y qué pasaría si nos comparamos con el Salvador? Un país que tomó medidas drásticas para erradicar de tajo la situación de inseguridad ocasionada por las pandillas… ¿Estaríamos mejor?
Recordemos que toda medida extrema también puede ser llevada al error, tal como algunos testimonios de salvadoreños han hecho saber. ¿Es un precio que vale la pena pagar? ¿El bien de muchos a pesar del daño a unos tantos? Tenemos mucho que reflexionar este año para considerar nuestra postura ante la boleta que habremos de tachar y, a pesar de estar en una situación harto compleja, podríamos estar peor…
Demos seguimiento a todos estos sucesos que acontecen en el mundo y en nuestro país en particular, estamos ante la posibilidad de que por culpa de unos desalmados las vidas de muchos corran peligro… ¿En manos de quién estaremos mañana?
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