Debajo del sombrero
Descansan ya la texana y el bigote, después de 77 años de vivir a plenitud, Armando Guadiana Tijerina le hizo su última faena al torobravo del cáncer, seguramente el juez de plaza le otorgó orejas y rabo, salió en hombros, como los toreros en la fiesta brava que tanto le gustaba y de la cual fue entusiasta promotor.
El senador por Morena vivió como quiso, a su manera, siempre fuera del cuadro, fuera de lo común, fuera de la uniformidad; tal vez por eso fue protagonista de su tiempo, al grado que la realidad actual de Coahuilano se puede entender sin la forma estratégica y protagónica en la que decidió jugar sus últimas cartas en el juego de la política.

Guadiana Tijerina fue un hombre que se hizo a sí mismo, nació el 2 de marzo de 1946 en Múzquiz, Coahuila. de cuna humilde logró amasar una enorme fortuna y un emporio empresarial en la minería.
En el ámbito deportivo, antes de cumplir cuarenta años, Guadiana ya era dueño del equipo de beisbol Saraperos de Saltillo, la pelota era una de sus pasiones, la otra, la tauromaquia; fue dueño de una hacienda de toros de lidia que estuvieron presentes en las principales plazas de México. Su afición por los deportes era de sobra conocida, acudió a mundiales de futbol, series mundiales de beisbol y a la final de futbol americano, de hecho, la actividad política le impidió estar presente en lo que hubiera sido el último super bowl de su vida el año pasado.
Fue ingeniero por el Tecnológico de Monterrey y le metió ingenio a su vida, de ese ingenio brotó la frase que en un primer momento lo hizo famoso “Honrado, honrado, honrado, lo que se dice honrado, no soy”, contestó ante las preguntas de la prensa, allá por la década de los 70 cuando fue diputado local por el PRI. Armando Guadiana tenía razón porque, bien mirado, sinceramente ¿quién puede contestar que sí es honrado, honrado, honrado, lo que se dice honrado?
Pero más allá de sus frases, el hecho que define la carrera política de Armando Guadiana Tijerina fue su oposición al moreirato encabezado por Humberto y Rubén Moreira, lo hizo justo cuando ambos personajes estaban en su momento más fuerte. Salió del PRI y se unió al Movimiento de Regeneración Nacional y a su caudillo Andrés Manuel López Obrador, partido por el que llegó a ser Senador, cargo del que tenía licencia al momento de morir.

Transitó a contracorriente al sumarse al movimiento de AMLO, pero fue visionario y obtuvo recompensa, fue candidato a gobernador en 2017 y candidato a alcalde de Saltillo en 2021, pero su jugada maestra ocurrió el año pasado al obtener la candidatura de Morena al Gobierno del Estado.
Previo al proceso electoral del 2023, las encuestas marcaban un empate técnico entre PRI y Morena, el tricolor se mantenía estable, pero el partido guinda mostraba una inercia a favor, estaba en pleno crecimiento, entonces inició la disputa al interior de Morena por la candidatura a gobernador en Coahuila. Ricardo Mejía Berdeja,subsecretario de seguridad federal, comenzó a moverse para obtener la nominación que también buscaba Guadiana.

Al final, según las encuestas aplicadas por Morena, las preferencias favorecieron a Guadiana, Mejía Berdeja no aceptó el resultado y fue candidato a gobernador por el Partido del Trabajo lo que implicó la división y el debilitamiento de los opositores, ese fue uno de los factores que definieron el triunfo del Revolucionario Institucional en los comicios de Coahuila el año anterior.
De la campaña a Gobernador a la fecha Guadiana sobrevivió solo 7 meses, hoy se sabe que padecía cáncer de próstata desde el 2017, entonces ¿Por qué se aferró Armando Guadiana en conseguir la candidatura de Morena, a pesar de que la lógica marcaba que le quedaba ya muy poco tiempo de vida?
La verdadera razón se quedó bajo el sombrero de Guadiana, tal vez muy pocos la conocen, pero el hecho es que Guadiana Tijerina decidió que partido ganaría en Coahuila y muy probablemente sabía que no sería Morena. ¿Por qué tomó esa decisión? Tal vez por no estar de acuerdo con algunas directrices políticas del gobierno federal, o quizá por evitar que Coahuila corriera el mismo rumbo que el país, el caso es que al mantenerse en la carrera por la gubernatura, a pesar de la grave enfermedad que padecía se convirtió en el fiel de la balanza. No se descarta la posibilidad de una negociación a nivel de las cupulas partidistas, pero aún en ese escenario fue clave la decisión del hombre de la texana y el mostacho.
Descanse en paz Armando Guadiana Tijerina.
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