¿Quién?

¿Quién iba a imaginar que la diligencia judicial practicada en las bodegas del libramiento Oscar Flores Tapia destaparía lo que parece ser la punta del iceberg? la historia parece haber sido redactada por uno de esos autores de bestsellers, el pasado fin de semana, elementos de la Fiscalía General del Estado, en cumplimiento de una orden judicial, se presentaron en las bodegas ubicadas en el predio que se localiza en el cruce del libramiento y la antigua carretera a Arteaga, al romper las cadenas y los candados encontraron en el interior equipo médico por un valor que, según cálculos de las propias autoridades, supera los 200 millones de pesos. El proceso judicial comenzó cuando el propietario de las bodegas demandó a una persona que llevaba ya meses sin pagar el alquiler, ante esa situación y después del desarrollo del proceso correspondiente, la autoridad judicial dictaminó la apertura de las bodegas y el embargo de lo que ahí se encontrara; al verificar el contenido de las bodegas se descubrió que era equipo médico perteneciente a la Secretaría de Salud, incluso algunas versiones aseguran que las sofisticadas máquinas tenían el código de barras y el sello de la Secretaría, es decir, estaban inventariadas. Pero la historia no comenzó con el embargo que fortuitamente sacó a la luz la existencia de estos aparatos, cuenta la leyenda que durante la anterior administración estatal se construyeron dos hospitales que posteriormente dieron mucho de que hablar, se trata del Hospital Oncológico y el Hospital Materno Infantil, las obras fueron realizadas en conjunto por varias constructoras locales y al menos una foránea, la cual, según versiones que corrieron en ese tiempo, habría sido propiedad de Alfonso Navarrete Prida, quien ocupó varios cargos en el Estado de México y en el Gobierno Federal, cuando Enrique Peña Nieto encabezó esas instancias gubernamentales, uno de los empresarios que participaron en la construcción de esos hospitales, dolido por el trato de privilegio que recibía la empresa foránea y el retraso en los pagos a su constructora, reveló que el consorcio, cuya propiedad se le atribuye a Navarrete Prida, fue la encargada de construir la habitación especial donde se ubicaría la bomba de cobalto indispensable en un hospital oncológico, por su propia naturaleza, esa habitación debería tener especificaciones especiales, los muros deberían ser de concreto puro y de un amplio grosor además de contar con alma central de plomo, también con una dimensión especifica señaladas por la norma, en lugar de cumplir con toda esa normatividad, la constructora levantó el apartado de la bomba de cobalto con muros de tabla roca, así transcurrió el tiempo y cuando se quiso poner en operaciones el hospital oncológico, las autoridades se percataron de que era imposible colocar la bomba de cobalto en un cuarto de tabla roca y la apertura del hospital se demoró, no por meses, sino por años, incluso se nombró un director del hospital y por supuesto se le pagó, el gremio reporteril recuerda que ese director fue el extinto Héctor Mario Zapata de la Garza, quien despachaba en el hospital, sin personal y sin escritorio, llegaba todos los días y se sentaba en una silla y ahí permanecía toda la jornada laboral, incluso ahí atendía a la prensa. Posteriormente se comentó que el hospital oncológico no comenzaba a funcionar porque aún no se contaba con la bomba de Cobalto, ahora se presume que uno de los aparatos encontrados en las bodegas es la famosa bomba de cobalto con la que, por fin, podrá iniciar operaciones el hospital oncológico. El descubrimiento del equipo no deja de ser una buena noticia para todas las personas que padecen esa terrible enfermedad, pero también deja abiertas muchas incógnitas, pero sobre todo una, la principal, la obvia, ¿Quién tenía en su poder esos aparatos?

El hallazgo desde luego implica una investigación a fondo que acarrearía una responsabilidad penal para quien tenía en su poder esos aparatos, pero también para los servidores públicos que debieron en su momento denunciar la desaparición del equipo médico para que se iniciaran los procedimientos administrativos y penales correspondientes y es que no se puede entender como es que, si se habían adquirido con la correspondiente erogación de recursos públicos, simplemente se dieran por perdidos, uno de los personajes que tendría mucho que decir es Jorge Verástegui, quien ocupó la Secretaría de Salud y arruino su limpia trayectoria en el sector privado al formar parte de una administración estatal sumamente cuestionada. Sin duda que el tema dará de que hablar próximamente y es que nuevamente se cumple la frase: en política la realidad supera a la ficción.


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