AMLO. La semana en mentiras

Por Enrique Abasolo

Una semana particularmente difícil la que cierra nuestro amado líder, camarada supremo, comandante en jefe, torre de control, casa de cambio, mariscal de campo, Consuelo Duval, refugio de los que delinquen, salud de los que brindan… ruega por nosotros.

Particularmente difícil, digo, por todas las mentiras que tuvo que recetarnos y apuntalar con sus imperecederos bonos de popularidad.

Y no me refiero a la cantidad, ya que en cualquier semana nos asesta cualquier número de mentirillas genéricas, esas con las que tapa los entuertos mayúsculos, y que ya ni nos tomamos la molestia de contabilizarle: “estamos trabajando en ello”, “lo vamos a revisar”, “la próxima semana tendremos esa información”, “el general es una persona honesta” y, desde luego, la muletilla de los otros datos.

Pero esta semana fue el peso específico de las falsedades lo que cansó el curtido lomo de nuestro venerable pastor de Macuspana.

I.- Inició el domingo mismo con la Cumbre Migratoria, un guateque para países de Centro y Sudamérica de esos que tanto le chiflan a nuestro Señor de las Tlayudas, porque entre líderes de países desarrollados se siente apocado, además de no hablar inglés (y de que ni siquiera lo intenta, como tan conmovedoramente lo hacía Enrique “El Hermoso” Peña Nieto Bebé).

Recibió el presidente López Obrador a sus homólogos LATAM pero, seamos honestos, a pocos les profesa tanto cariño y lealtad como a los más despreciables dictadores de la región: Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel. Faltó Daniel Ortega (que también es del club) pero avisó que no podría asistir porque estaría muy ocupado violando algunos derechos humanos.

Fue una cumbre para discutir el fenómeno migratorio pero al mismo tiempo hacerse todos bien pendejísimos con las causas reales de este complejo y difícil problema.

Y antes que cuestionar la falta de oportunidades y la desigualdad social en las respectivas naciones que gobiernan y sobre las que podrían hacer muchísimo porque son -vaya- ¡los presidentes de sendos paraísos bananeros, prefirieron volver a alzar la pancarta del demonio capitalista, de los Estados Unidos y sus perversos “bloqueos” económicos.

A fin de cuentas, esa versión del imperialismo yankee  es una realidad inobjetable para las respectivas sectas de cada uno de estos líderes carismáticos y populistas, que no hay dato por verificable que sea que pueda convencerlos de lo contrario.

AMLO afirma que hay un bloqueo “inhumano” que es lo que tiene a la isla sumida en la miseria y así lo creen todos los que se quedaron instalados en la doctrina socialistoide de los años 60 y 70. 

Y ya sea que no cuenta con datos actualizados o simplemente quiere lavarle la cara a sus compinches de la Liga de los Dictadorzuelos, en cualquier caso AMLITO miente al no identificar correctamente las causas que empujan a millones de sudamericanos en un doloroso éxodo hacia el norte. Y desde luego, miente al no reconocer el inhumano trato,  cruel e ilegal, que los migrantes han recibido en territorio mexicano desde el día uno de su administración.

Sus compadres Maduro y Díaz-Canel como quiera le siguen la corriente al viejito, que cuando le dan por su lado y le dicen que es el glorioso y gallardo líder que esperaba toda Latinoamérica unida, se pone espléndido y afloja la pasta.

II.- En su recrudecido embate en contra del Poder Judicial, AMLO se anotó un tanto al conseguir que el Senado aprobara la extinción de los dichos fideicomisos del PJF y con esto detonó la huelga de los trabajadores que se sintieron afectados en sus derechos laborales.

Se le ha demostrado al Presidente cómo la cancelación de dichos fondos fiduciarios sí impactan negativamente la economía de la plantilla base de trabajadores y no sólo los manidos privilegios de los magistrados, jueces y plana mayor del PJF.

Aún así, AMLO no tuvo empacho en empeñar su palabra, asegurándoles que no se verían perjudicados. Por desgracia, la palabra de nuestro Tsekub sin Chanoc está de lo más devaluado para cualquiera que no tenga adherencia a su secta.

Sin embargo, la peor mentira es la razón por la cual el Presidente emprendió esta cargada en contra del Poder Judicial y que, según él, es un asunto de decencia, de mesura, de elemental justicia y de apego a un principio de austeridad que -como bien sabemos- aplica de manera discrecional según la cercanía con la que alguien orbite alrededor de su Alteza Pejelagartísima.

Pero esta versión no soporta el menor análisis por dos sencillas razones: Primero, porque el gasto y presupuesto del Poder Judicial no le incomodó a López Obrador sino hasta muy recientemente, luego de su fallido intento por prolongar el periodo del ministro presidente a modo Arturo “El Swiftie” Saldívar y tras fracasar también en la intentona de imponer a su incondicional Yasmín “la McFly” Esquivel.

No es la honestidad, ni el decoro, ni la transparencia, ni un afán de moderación lo que mueve a AMLO a intentar  estrangular  al Poder Judicial. Es el no haberlo podido controlar por las buenas o lo que él considera que son las buenas. Y todo lo que escapa de su control, debe ser destruido.

La otra razón que hace evidente lo anterior, es que existen otros fideicomisos mucho más onerosos y oscuros, como los del Legislativo o los que ejercen las Fuerzas Armadas, mismos que ni siquiera entran en su discurso. Qué va, ni se les menciona. Muy probablemente AMLO ni siquiera recuerda su existencia. ¿Por qué sólo le dan comezón los del PJF? ¡Exacto! Usted sabe. Y si no sabe, usted y yo sabemos que sí sabe, pero se hace el que no sabe.

III.- Por último y ante la tragedia que se abatió sobre Guerrero y el puerto de Acapulco, para sorpresa de nadie, la administración que encabeza la cabeza más blanca de México fue una bola de contradicciones y verdades a medias.

No me alcanza ya para analizar si en efecto el Gobierno Federal y el local actuaron con la debida anticipación y fueron las características particulares del fenómeno las que nos tomaron por sorpresa. Habría sido lo que lacónicamente se llama “un acto de Dios”, algo totalmente imprevisible, fuera de cualquier mecanismo de control. Vale.

Pero minimizar la cantidad de muertos, cuando ni siquiera se han contabilizado los desaparecidos son ganas de jugarnos su dedito vacilador en la boca.

Decir que el Ejército se está haciendo cargo y tiene la situación bajo control cuando atestiguamos con imágenes los saqueos a pequeños comercios y grandes cadenas, es sólo un ejemplo más del experimentado caradurismo de nuestro Presidente.

Y ya en el colmo, salió como de costumbre a responder por uno de sus más fieles allegados, evitándole la pena de comparecer porque a fin de cuentas, AMLO usa su aprobación para derramarla sobre sus favoritos, en este caso la Gobernadora Evelyn Salgado, de quien no se vió ni una sola imagen temprana en el área de la catástrofe.

Desde luego, el “expertise” de Tata Ganso en absolver y excusar a los incondicionales de toda responsabilidad la ayudó a salir bien librada. Así, sin ofrecer ninguna prueba, el Presidente dijo que la Hija del Violín, estuvo en todo momento supervisando las labores de rescate. ¡Qué raro! Con lo que les gusta a los políticos presumirse en las zonas de desastre (aunque sólo vayan a atascarse en el zoquetal), es extraño que la gobernadora no nos haya regalado una imagen a tiempo pero ni para hacer un meme.

Esta fue la semana en las mentiras del AMLITO, el viejito que pidió ser un Presidente de verdad. Son desde luego los bulos más destacados porque como dijimos, los del diario, ya ni se los contamos.


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