Cárceles privadas; el negocio sobre los derechos humanos

La política de traslados masivos y la renegociación de los contratos de las prisiones privadas en México han desatado una serie de cuestionamientos sobre los derechos humanos y las finanzas públicas. La falta de claridad en los criterios para los traslados y las preocupaciones sobre las condiciones carcelarias plantean la necesidad de una revisión más profunda de estas políticas. Mientras tanto, el debate continúa sobre el equilibrio entre la justicia, la economía y los derechos humanos en el sistema penitenciario del país.

REDACCIÓN / IA

Ciudad de México. – En el panorama de las cárceles privadas en México, una serie de modificaciones en los contratos de ocho prisiones privadas desencadenaron un intenso debate sobre las políticas penitenciarias en el país. Las controvertidas decisiones del presidente Andrés Manuel López Obrador han dado lugar a un aumento sustancial en los traslados de personas privadas de la libertad (PPL) desde prisiones estatales a penales federales, incluyendo los controvertidos Centros Federales de Reinserción Social (Ceferesos) privados.

Animal Político revela a detalle esta situación que ha suscitado preocupación tanto en términos de los derechos humanos como de las finanzas públicas.

La herencia de contratos «leoninos”

Los contratos de las ocho prisiones privadas se firmaron durante la administración del expresidente Felipe Calderón Hinojosa. Estos acuerdos, gestionados por el entonces Secretario de Seguridad Pública, Genero García Luna, y diversas empresas privadas, abarcaban la construcción y operación de estos centros penitenciarios. En un giro político, el presidente López Obrador calificó estos contratos como «leoninos», argumentando que beneficiaban en exceso a las empresas y dañaban la hacienda pública y el bienestar del pueblo.

  • CÁRCELES PRIVADAS EN MÉXICO Y LOS DH
  • Centro Federal de Readaptación Social número 18 de Coahuila
  • Centro Federal de Readaptación Social número 17 de Michoacán
  • Centro Federal de Readaptación Social número 16 de Morelos
  • Centro Federal de Readaptación Social número 15 de Chiapas
  • Centro Federal de Readaptación Social número 14 de Durango
  • Centro Federal de Readaptación Social número 13 de Oaxaca
  • Centro Federal de Readaptación Social número 12 de Guanajuato
  • Centro Federal de Readaptación Social número 11 de Sonora

Un drástico aumento en los traslados

Tras la renegociación de los contratos, el gobierno de López Obrador emprendió una campaña de traslado masivo de PPL desde prisiones estatales a los penales federales, incluyendo los ocho Ceferesos privados. Los datos de la Secretaría de Seguridad muestran que desde 2019 hasta enero de 2023 se realizaron 8,740 traslados, con 1,686 de ellos concentrados en siete de las prisiones privadas en cuestión.

Traslados arbitrarios y preocupaciones de derechos humanos

Estos traslados masivos han suscitado preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos de las personas privadas de la libertad. En muchos casos, los PPL se encuentran a cientos de kilómetros de sus familias, defensores legales y juzgados, lo que dificulta su capacidad para defenderse. La falta de criterios claros y lógicos en la selección de quiénes son trasladados ha generado críticas de que la aplicación de esta política es completamente arbitraria.

Origen de las prisiones privadas en México

Las prisiones privadas en México se originaron en 2010 como parte del Cuarto Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón. El objetivo era mejorar las condiciones de alojamiento y promover la reinserción social de los PPL a un menor costo social y económico. Doce centros penitenciarios estaban planeados, financiados y construidos mediante asociaciones público-privadas, con contratos que abarcaban servicios como lavandería, comedores y mantenimiento. Sin embargo, la deficiencia en la atención médica de los internos y otras problemáticas llevaron a críticas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Renegociación de contratos y controversia

La renegociación de los contratos en 2021 generó controversia. La secretaria de Seguridad Pública, Rosa Icela Rodríguez, celebró las modificaciones que se esperaba resultarían en ahorros de más de 41 mil millones de pesos. A pesar de esto, el presidente López Obrador aclaró que no se trataba de una cancelación de los contratos, sino de eliminar las partes más perjudiciales para las finanzas públicas. También destacó el aumento en la ocupación de las prisiones privadas, aunque la cifra generó cuestionamientos sobre las condiciones carcelarias.

Una ola de traslados y su impacto

Desde entonces, se llevaron a cabo miles de traslados a los penales privados, lo que ha planteado dudas sobre el respeto a los derechos de los PPL. Expertos señalan que los traslados deben realizarse bajo criterios claros y con respeto a los derechos de los internos, algo que parece no estar ocurriendo. Además, las críticas por violaciones a los derechos humanos en estas prisiones se han multiplicado, como lo demuestran los informes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Las implicaciones económicas

Las implicaciones económicas de estos contratos son significativas. En nueve años, se pagaron 75,661 millones de pesos por los ocho penales, con un monto pendiente de 190,638 millones de pesos para los años restantes. En algunos casos, los contratos se extienden hasta 2032 o más allá. Los críticos cuestionan por qué el costo se mantiene incluso si las cárceles no están llenas.

El reportaje original fue publicado por Animal Político aquí:

Cárceles privadas: el Gobierno busca llenarlas a costa de los derechos humanos de los reclusos (animalpolitico.com)


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