Por Miguel Villarello
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El cierre de la calzada Francisco I. Madero en la víspera del Día de Muertos, por su cercanía con los panteones Santiago y San Esteban es una vía considerada el principal acceso a un amplio sector habitacional popular al poniente de la ciudad, sin embargo, el continuo tránsito para personas, automovilistas y el transporte público se vio trastocado durante gran parte de la jornada.
Ambos cementerios, ubicados cerca de la zona centro de la ciudad y prácticamente a las faldas del Cerro del Pueblo, aparte de volver a la vida, vieron la constante afluencia de cientos de personas y familias para visitar los restos de sus parientes en una jornada llena de tradiciones por el Día de los Santos Difuntos.
Las colonias que se vieron afectadas, poco más de 10, fueron Guayulera, Valle Verde, Panteones, Ignacio Allende, Mirador, Cerro del Pueblo, Valle de las Flores Popular, Chamizal, Josefa Ortiz y Puerto de la Virgen entre otras más; además que las únicas vías de salida o entrada fueron Ramos Arizpe oriente-poniente pero de manera muy lenta en carro y Luis Echeverría al sur, pero ambas implicaban pérdida de más de 35 minutos, la primera, y un gran rodeo para llegar a la zona centro, la segunda.
Como es costumbre el día específico es el 2 de noviembre, pero la vuelta a la vida de los panteones inicia desde el fin de semana y, en esta ocasión, a partir del 30 de octubre dieron comienzo las visitas para extenderse durante cuatro días.
Dado que el año pasado los camposantos no abrieron por la vigencia de la segunda oleada de la Pandemia, en esta ocasión por los bajos índices de casos positivos y la vuelta de la entidad al semáforo verde que indica que se pueden realizar algunas actividades, en esta temporada los cementerios abrieron desde el viernes pasado para recibir a los deudos y que puedan visitar a sus familiares que los han antecedido en el conocido coloquialmente como “el viaje sin retorno”.
Por ello este primer día del mes de noviembre se pudo apreciar la constante afluencia de las personas, comerciantes de flores, fritangas y chucherías al menos en el Santiago y San Esteban, ubicados en el barrio o colonia Panteones.
Ahí en el Santiago, posiblemente el más antiguo y de mayor tradición ya que lo visitan en estas fechas gente de Zacatecas y el sur del país, fue donde más personas se aglomeraron por instantes en la única entrada, eso sí, bien controlada y respetando el protocolo de salud marcado por el Subcomité Técnico Regional de Salud y la dirección municipal de Protección Civil.
Ahí la romería comenzaba visitando todas las florerías a ver dónde encontraban el arreglo de su preferencia y más accesible de acuerdo con su presupuesto, después formar fila para entrar a visitar la tumba de los familiares, atender las recomendaciones del personal del panteón y, ya dentro, permanecer un rato, “lo más que se pudiera disfrutando con sus muertitos”, dijo alguien en la entrada.
No obstante, la situación no fue tan agradable para los automovilistas y choferes del transporte urbano, quienes se toparon con el cierre de la principal vialidad, Francisco I. Madero desde su cruce con Murguía hasta el boulevard Luis Echeverría al poniente a la altura de la colonia Panteones y Mirador, “para que la calle sea utilizada como peatonal por todos”, dijo un oficial de Tránsito.
Referente al panteón Santo Cristo, localizado al oriente de la ciudad y por el bulevar Jesús Valdés Sánchez, éste se vio también saturado y la circulación lenta.
Ahí el conflicto sólo se padeció en la vialidad y momentáneamente ya que, por su ubicación de fácil acceso, se prohibió la entrada en vehículo y las personas pudieron hacerlo de forma peatonal.
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