De Buena Fuente

Por Ulises Salas

Puro scrap

El Partido Revolucionario Institucional se encuentra a nivel nacional en proceso de “achatarrización”, con la salida de importantes figuras de este organismo político.

El termino no existe en la Real Academia, pero para asuntos prácticos, significa convertir en chatarra a un partido político de primer nivel, que gobernó a México por más de 80 años.

El proceso no ha sido fácil, pero sus actuales dirigentes oficiales y morales, Alejandro Moreno, Rubén Moreira y Carolina Viggiano, son persistentes y constantes. 

Con el reciente anuncio del ex gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat de su renuncia irrevocable al Partido Revolucionario Institucional, la purga de personalidades crece.

El exgobernante oaxaqueño dijo esta semana que se va, porque no puede ser parte de algo que no lo define, ni como persona, ni como político, y que no corresponde a su visión del país.

Murat adelantó la creación de la Alianza Progresista por México, para generar espacios de discusión, reflexión y diálogo.

Este sábado, el presidente municipal de Cuajimalpa, Adrián Ruvalcaba, anunció su renuncia al Revolucionario, tras ser eliminado como candidato a la alcaldía de la ciudad de México.

En lo que va del año, importantes figuras políticas como el ex gobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, y el ex gobernante de Edomex, Eruviel Ávila, abandonaron al PRI.

La senadora Claudia Ruiz Massieu también lo dejo, y el exmandatario estatal de Hidalgo, Omar Fayad decidió hace poco aceptar la embajada en Noruega, pero antes renegó del tricolor.

Rubén aplica, desde la dirigencia nacional, el modelo Coahuila, que ejecutó con saña y pasión, siendo gobernador de la entidad.

“En tiempos de elección, cualquier disidencia es traición”, advertía Moreira Valdez desde Palacio Rosa, y bajo esta premisa, políticos como Armando Guadiana y Noé Garza, fueron arrinconados hasta convertirlos en opositores.

Rubén solo dejó al monclovense Melchor Sánchez como compadre, y lo mismo llevó al ostracismo a algunos ex gobernadores, que riñó y se distanció para siempre con integrantes de su familia.

El modelo Coahuila, aplicado a raja tabla a la “achatarrizacion” del Revolucionario Institucional a nivel nacional, no deja espacios para el diálogo, la discusión, ni la reflexión.

El PRI dejo de ser de todos, para solo ser de tres, y este trío usa al partido para mantener, como los hámsteres, una carrera sin fin, para conseguir fuero y poder.

La venganza es dulce, pero muy mala consejera, y llama la atención que dos ex gobernadores de Hidalgo hayan elegido irse del partido, antes que dejarse humillar.

El PRI debe volver a ser de todos o se extinguirá…

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La pregunta de hoy:

¿No les parece descabellado que Shamir Fernández se inscriba como aspirante de Morena a la alcaldía de Torreón y al mismo tiempo su esposa sea precandidata a diputada federal?