La seguridad alimentaria en riesgo

Juan Rocha

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El alza sin precedentes de los precios de los alimentos ha provocado una crisis mundial que empujará a millones más a la pobreza extrema, aumentando el hambre y la malnutrición, y amenazando con eliminar los avances en materia de desarrollo logrados con tanto esfuerzo expone el análisis del Banco Mundial.

La guerra en Ucrania, las interrupciones en la cadena de suministro y las continuas repercusiones económicas de la pandemia de COVID-19 están revirtiendo años de logros en el ámbito del desarrollo y empujando los precios de los alimentos a máximos históricos. 

Los mayores precios de los alimentos afectan más a la población de los países de ingreso bajo y mediano, que gasta en alimentos un porcentaje mayor de sus ingresos que la de los países de ingreso alto. En esta reseña se analizan el reciente aumento de la inseguridad alimentaria y las respuestas del Banco Mundial hasta el momento.

Panorama general

Al 29 de julio de 2022, el índice de precios agrícolas era un 19% más elevado que el nivel de enero de 2021. Los precios del maíz y el trigo eran un 16% y un 22% más altos, respectivamente, que los de enero de 2021, y los precios del arroz eran un 14% más bajos, la situación es muy riesgosa expone el documento del Banco Mundial.

La inflación interna de los precios de los alimentos sigue siendo alta en todo el mundo. Datos del último mes, correspondientes al período comprendido entre marzo y junio de 2022, indican una elevada inflación en casi todos los países de ingreso bajo y mediano; el 93.8% de los países de ingreso bajo, el 89.1% de los países de ingreso mediano bajo y el 89% de los países de ingreso mediano alto han registrado niveles de inflación superiores al 5%, y muchos experimentan una inflación de dos dígitos. 

La proporción de países de ingreso alto con elevada inflación también ha aumentado considerablemente, y alrededor del 78.6% experimenta una alta inflación de los precios de los alimentos destaca el Banco Mundial en su reporte.

Según la edición de abril de 2022 del informe Perspectivas de los mercados de productos básicos del Banco Mundial, la guerra en Ucrania ha alterado los patrones mundiales de comercio, producción y consumo de productos básicos de forma tal que los precios se mantendrán en niveles históricamente altos hasta fines de 2024 exacerbando la inseguridad alimentaria y la inflación.

Los precios de los alimentos ya eran altos antes, y la guerra hace subir aún más los precios de la mayoría de los alimentos. Los productos básicos que se han visto más afectados son el trigo, el maíz, los aceites comestibles y los fertilizantes. 

Los mercados mundiales de productos básicos se enfrentan a riesgos al alza a través de los siguientes canales: reducción de los suministros de cereales, aumento de los precios de la energía, aumento de los precios de los fertilizantes y perturbación del comercio debido al cierre de los principales puertos.

En los próximos meses, un reto importante será el acceso a los fertilizantes, lo que podría repercutir en la producción de alimentos de muchos cultivos en diferentes regiones. 

Rusia y Belarús son los principales exportadores de fertilizantes, con el 38% de los fertilizantes potásicos, el 17% de los fertilizantes compuestos y el 15% de los fertilizantes nitrogenados.

El 13 de abril de 2022, las máximas autoridades del Grupo Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio dieron a conocer una declaración conjunta en la que exhortaron a la comunidad internacional a tomar medidas urgentes para abordar la inseguridad alimentaria, mantener el comercio abierto y apoyar a los países vulnerables, entre ellas proporcionar financiamiento para atender las necesidades más urgentes.

Después del inicio de la guerra en Ucrania, las políticas relacionadas con el comercio impuestas por los países han aumentado. La crisis alimentaria mundial se ha agravado en parte por el creciente número de restricciones al comercio de alimentos establecidas por los países con el objetivo de aumentar la oferta interna y reducir los precios. 

Al 15 de julio, 18 países han aplicado 27 prohibiciones a la exportación de alimentos, y 7 han implementado 11 medidas de restricción de las exportaciones.

A nivel mundial, los niveles de hambre siguen siendo alarmantemente altos. Según el informe El estado de la inseguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022, el número de personas afectadas por hambre aumentó en 2021 a 828 millones, un incremento de alrededor de 46 millones desde 2020 y de 150 millones desde 2019, antes del brote de la pandemia de COVID-19. 

Además, el Programa Mundial de Alimentos y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtieron que la inseguridad alimentaria aguda podría empeorar en 20 países o zonas entre junio y septiembre de 2022.

Según encuestas telefónicas rápidas realizadas por el Banco Mundial en 83 países, un número considerable de personas se quedaron sin alimentos o redujeron su consumo durante los dos primeros años de la pandemia de COVID-19. 

La disminución de la ingesta de calorías y la nutrición deficiente amenazan los avances obtenidos en materia de salud y reducción de la pobreza, y podrían tener efectos duraderos en el desarrollo cognitivo de los niños pequeños.

El apoyo del Banco Mundial

Ante las múltiples crisis, el Banco Mundial está desplegando respuestas a corto y largo plazo para impulsar la seguridad alimentaria y nutricional, reducir el riesgo y fortalecer los sistemas alimentarios.

El 18 de mayo, el Banco Mundial anunció medidas que tiene previsto tomar como parte de una respuesta integral y a nivel global ante la crisis de seguridad alimentaria en curso, para lo cual se destinarán hasta 30 mil millones para proyectos existentes y nuevos en ámbitos tales como la agricultura, la nutrición, la protección social, el agua y el riego. 

Se financiarán esfuerzos para alentar la producción de alimentos y fertilizantes, mejorar los sistemas alimentarios, facilitar un mayor comercio y apoyar a los hogares y productores vulnerables.

El 19 de mayo, el Grupo Banco Mundial y la Presidencia del Grupo de los Siete (G7) convocaron de manera conjunta la Alianza Mundial para la Seguridad Alimentaria, cuyo objetivo es catalizar una respuesta inmediata y concertada a la crisis mundial del hambre que se está produciendo.

EN MÉXICO 

El 16 de mayo de 2022, el Gobierno de México adoptó un decreto que suprime temporalmente los aranceles de importación de más de 20 productos alimenticios básicos e insumos clave, entre los que figuran el arroz cáscara, grano y harina de maíz blanco, grano y harina de trigo, pan de molde, frijoles secos, leche, huevos, carne (cerdo, aves de corral y carne de vacuno), hortalizas (cebollas, papas, tomates y zanahorias) y frutas (naranjas, limones y manzanas). 

La medida es válida a partir del 17 de mayo de 2022 por un periodo de un año y tiene como objetivo contener la creciente inflación alimentaria, que a mediados de mayo de 2022 había subido un 11 por ciento en comparación con un año antes.

La mayoría de los productos de la lista de exención arancelaria se importan –sobre todo de los Estados Unidos de América–, donde se aplican la exención de derechos en virtud de un acuerdo de libre comercio. Por ejemplo, en el periodo 2019-2021, México importó casi el 80 por ciento del grano de trigo y el 90 por ciento del arroz cáscara de los EE.UU.

Además, el Gobierno de México anunció planes para crear reservas estratégicas de maíz (hasta 1 millón de toneladas) y mantener el plan de garantía de precios para el maíz, los frijoles y el arroz para los pequeños agricultores.