¿Por qué importa la guerra de Ucrania?

Por Rogelio Ríos

  • En ese campo de batalla no solamente hay rusos y ucranianos, sino la humanidad que quiere desterrar para siempre las guerras y a los tiranos como Putin, y la otra parte que sólo se siente protegida con los autoritarios Putin y Xi Jing Pin del mundo.

Cualquiera de las guerras ocurridas en este siglo 21 en Medio Oriente, África o en Asia, el ataque a las Torres Gemelas, etcétera, ha recibido mayor atención en México que la actual guerra en Ucrania.

Increíble, pero cierto: ¿estamos jugando los mexicanos al avestruz (enterrar la cabeza en la arena) con la grave agresión rusa a los ucranianos? Si no le interesa a muchos mexicanos lo que sucede hoy en Europa del Este es porque no hemos comprendido lo que ahí está en juego.

¿Por qué no debemos perder de vista lo de Ucrania? Lo que ahí sucede es una guerra de agresión de Rusia a Ucrania que empezó en 2014, hace casi una década, pero cuya fase de mayor impacto global arrancó en febrero de este año al extenderse el conflicto desde una región del oriente ucraniano a todo el país, considerado como un granero de Europa y África.

Si en 2014 los rusos se apropiaron de la península de Crimea y la anexaron a Rusia, en este 2022 querían hacer algo similar pero con toda Ucrania. Putin eligió mal el momento y calculó terriblemente mal la reacción de Estados Unidos y Europa Occidental en su alianza militar, la OTAN.

Otra mala coincidencia en la decisión de Putin fue la de apostar a que se incrementara la disrupción en las cadenas globales de suministros iniciada tiempo atrás con el azote de la pandemia de Covid 19, y que esa disrupción dañaría irremediablemente a Estados Unidos dejándole el campo libre a los rusos en Europa.

La gran diferencia entre el golpe de suerte de Rusia en 2014 (en donde obtuvo ganancias territoriales) y el desastre de esta ofensiva militar del 2022 (el desempeño del ejército ruso ha sido cuestionable, por decir lo menos) es que la economía mundial en su conjunto puede aguantar quizá una crisis (una pandemia letal), pero no más de dos crisis a la vez: pandemia más cadenas de suministro rotas más aceleración de los efectos del cambio climático y, además, a media humanidad exhausta por la pandemia, las muertes, el hambre y las migraciones forzadas.

En medio de ese panorama se ubica México. Sí, es verdad, tenemos nuestros propios problemas de qué preocuparnos y ocuparnos como para pensar en las guerras en Europa, pero el mundo ya no funciona como antes: si no sabemos leer e interpretar lo que sucede alrededor del planeta, no podremos prepararnos para mitigar los golpes que vengan del exterior.

Llevamos ya casi un cuarto de siglo recorrido en este siglo 21, pero me atrevería a decir que en realidad es con lo que ha ocurrido en los últimos dos años (pandemia, logística mundial de cabeza, guerra de Ucrania) cuando realmente ha empezado el nuevo siglo. Todo lo ocurrido antes fue el remanente del siglo 20; de ahora en adelante, nos adentramos realmente en un territorio desconocido.

En los próximos diez años, aproximadamente, la economía mundial dará el giro irreversible hacia un nuevo mundo: la inteligencia artificial, los grandes avances en medicina y vacunas, la computación quántica, los vehículos eléctricos, la primera expedición humana a Marte, la transformación radical de la cultura del trabajo, las destrezas individuales, los títulos académicos y la escuela y la academia, la adaptación de los deportes y la actividad física a las nuevas tecnologías. el Big Data, y un enorme etcétera.

Visto así, la guerra en Ucrania es una reliquia de la Edad Media europea, un sueño de opio de Putin con sus tanques, tropas, cañones y barcos que sobre el terreno han probado su ineficacia. No nos engañemos: es una guerra brutal, hay miles de muertos (civiles y militares), es una verdadera carnicería, tal como en la Edad Media, pero su mera existencia supone un error gigantesco en la historia, una especie de falla estadística improbable.

De cualquier manera, en ese campo de batalla no solamente hay rusos y ucranianos, sino la humanidad que quiere desterrar para siempre las guerras y a los tiranos como Putin, y la otra parte que sólo se siente protegida con los autoritarios Putin y Xi Jing Pin del mundo.

¿Por qué importa la guerra en Ucrania? Porque es el nacimiento del siglo 21 y sus amplias posibilidades de bienestar mundial, si es que la democracia sobrevive al avance del autoritarismo. Tenemos que acabar de enterrar a lo peor del siglo 20 que no quiere dejar crecer nada nuevo.

¿Y los mexicanos? ¿Todavía creemos que Ucrania está muy lejos como para preocuparse, que el cambio climático es culpa de otros y que el petróleo y las energía fósiles nos llevarán al desarrollo?

No nos servirá de mucho mantener la cabeza enterrada en la arena. Mejor vayamos levantándola: un nuevo mundo está por nacer, ¿cómo vamos a vivir y trabajar en él?