DEJAD MORIR AL PRI

Por Carlos Ramos

Las recientes elecciones donde se disputaron 6 gubernaturas vinieron a confirmar lo que mostró también el año pasado electoral: el PRI está en caída libre. Se preveía que continuara dejando de gobernar estados y así sucedió. Lo poco que ya gana, lo gana sólo con alianzas. Mientras Layda Sansores le hacía el trabajo sucio a López Obrador revelando los audios donde salieron a relucir las operaciones millonarias inmobiliarias de Alejandro Moreno, líder del PRI, simultáneamente se publicaba una encuesta que mostraba que el 63% de los encuestados “nunca votarían por el PRI”. Esa misma encuesta, el año pasado, a la misma pregunta, señalaba un 55%. Es el partido político con más negativos en el país, y creciendo. El PRI sigue siendo el mismo PRI de los 80´s: Alito Moreno ofreció a López Obrador votar a favor de la reforma energética a cambio de la gubernatura de Hidalgo, pero no pudo conseguir los votos suficientes. Layda Sandores se encargó del desquite. Pero lo que nunca se había visto es el grado de descrédito de su presidente nacional como ahora. Más o menos en dirigencias nacionales anteriores buscaban aparentar cierto grado de honorabilidad, pero ni en la fugaz dirigencia de Humberto Moreira, o en las de Manlio Fabio o Roberto Madrazo se ha visto tan mal la presidencia del PRI. Y vaya que para encabezar los deshonores en este listado ya sabrá usted los niveles de que se requieren. En resumen, el PRI más débil de la historia con su presidencia más corrupta, o por lo menos la más exhibida. Hoy hay más exgobernadores priístas encarcelados, que gubernaturas en poder del PRI. Sólo le sobreviven las que ya sabemos: Coahuila y el Estado de México, que habrán de concluirse el año entrante, previo proceso electoral que ya se está perfilándose. No obstante la alianza en Durango remolcó en las últimas semanas la ventaja que llevaba MORENA de arranque, en Aguascalientes no era necesaria. El PAN la hubiera ganado por sí sólo. Tamaulipas, es en un caso aparte. Tamaulipas viene a plantear una nueva tésis de impacto electoral: la violencia y el crimen organizado como fuerte factor de alternancia estatal. Tan fuerte es la crisis que ha vivido Tamaulipas en los últimos años, que coadyuvó a por primera vez a sacar al PRI de la gubernatura a manos del PAN. Y al no poder resolver la crisis de violencia, transitó rápido a MORENA. Los indicadores históricos de violencia estimo reelegarán a segundo término el discurso anticorrupción para pasar a los discursos electorales para combatir la violencia, y con ello alternancias más frecuentes. Ganó MORENA, sí, en Colima, Sonora, Veracruz y Zacatecas, pero esas victorias no serán para siempre y serán sujetas al escrutinio electoral en un par de años (a nivel municipal y legislativo) rindiendo cuentas primordialmente en lo que a seguridad pública se refiere. Independientemente de lo que pase con el tema de la coalición en el Estado de México (donde se perfila un candidato panista) y un candidato o candidata priísta en Coahuila, hoy las posibilidades de que se concrete alianza electoral opositora en ambos estados es altamente probable, como también probable que MORENA gane ambos estados. En ambos escenarios, el PRI dejaría de gobernar por si sólo y aspirará solamente a gobernar en coalición algunos estados de la República. Estadísticamente, cuando el PRI deja de gobernar, su votación se cae dramáticamente, muestra de su típica utilización de recursos públicos y coerción al voto en las elecciones donde gobierna. En Coahuila, las últimas semanas se ha dado un intenso debate al interior del PAN sobre si debe haber alianza electoral opositora para la elección de gobernador, independientemente si las dirigencias nacionales lo hayan acordado ya o no. El debate se cierra principalmente en dos bandos: (1) los que aceptan ir en alianza con el PRI, con el argumento de evitar la llegada de MORENA a Coahuila, y (2) los que consideran inaceptable una alianza con quien ha cometido tantos agravios al estado y al PAN (sobre-endeudamiento estatal, presiones políticas y extrapolíticas a alcaldes panistas, amedrentamiento y uso de la fuerza pública a militantes y simpatizantes y el supuesto robo de la pasada elección a gobernador). El PRI llevó a Coahuila a destacarse negativamente como el primer lugar en deuda per cápita en su momento, valiéndose de falsificación de documentos oficiales, a desviar recursos públicos para la campaña federal de Enrique Peña Nieto y a engendrar funcionarios sin la más mínima moral y escrúpulos en el ejercicio de su gobierno estatal, algunos encarcelados, otros que aún lo están y otros recientemente imputados. El argumento de evitar la entrada de MORENA a Coahuila nunca puede ser de mayor peso que lo sufrido en Coahuila, endeudado hasta por lo menos 20 años con generaciones mermadas en su educación, alimentación, desarrollo y justicia. Inadmisible culpar de escasa memoria a quienes votan por priístas con playera de morenistas si los panistas (militantes y simpatizantes) puedan olvidar tantos daños y años de inmundicia. EL PRI y MORENA disputan el mismo mercado electoral (las clases bajas). Es una batalla de programas y apoyos sociales que el PRI ha venido gradualmente perdiendo, y perderá. Hoy el acérrimo rival electoral histórico del PAN está en sus decisiones. Dejadlo morir, ha sido un gigantesco cáncer para el país.