EL TODOPODEROSO RIQUELME


Por Horacio Cárdenas

Todo aquel que ha trabajado en un periódico, y aun ahora en los medios de comunicación electrónicos en donde las notas aparecen escritas, sabe que el periodismo es una profesión embrujada.
No es que seamos particularmente supersticiosos, bueno sí, imposible no serlo en este oficio donde se dan tantas manifestaciones que solo pueden ser calificadas de sobrenaturales, pero es que de veras. Hablando de los periódicos como se fabricaban antes: allí tiene al reportero, novicio o avezado, el que se las sabe de todas, todas, escribiendo su nota a vuela tecla, luego de lo cual, con los anteojos calados y el lápiz entre los dientes, lee frase por frase, palabra por palabra, letra por letra, para revisar que la idea haya quedado clara, que lo que se quiso decir se dijo, que lo que se mandó entre líneas allí está para la lectura de los iniciados, y en general, que no se fue ninguna burrada que lo convierta a uno en burla de toda la redacción. Una vez pasado eso, va al editor, que como también sabemos, es una especie por sí misma de la que afirma Dante que tiene su propio espacio en el Infierno, abajito mismo de las calderas, a estos los eligen porque tienen una habilidad innata para encontrar los errores, y son sádicos a la hora de hacerlos notar al que los cometió, a los editores se debe que muchas carreras hayan quedado truncas por pura vergüenza, como también que otras hayan florecido para engrandecimiento de un sociedad más informada.
Una vez que la nota es aprobada por el editor, se puede dar por buena, pero no, para doble o triple protección, todavía pasa a un corrector de estilo, o aunque sea de ortografía, para darle la última pasada, antes de llevarlo a formación. Todavía pasa por tres o cuatro pares de ojos, y no me lo va a creer, pero al día siguiente… brincan los errores a cual más e garrafales, si hasta parecen a propósito para hacer reír, para echar a perder la nota, y hacerlo quedar a uno en ridículo. De allí la superstición de que en las redacciones hay duendes, chaneques, gazapos… definidos estos como conejos bebés que brincan encima de las teclas, pero con tal habilidad que solo ponen la coma donde no debe ir.
Si así eran las cosas en los periódicos viejos, imagínese como son ahora en los medios digitales, donde las notas pasan por menos manos, menos manos y menos criticones, aunque también hay que reconocer que los procesadores de textos corrigen ortografía y sugieren una mejor sintaxis, y aun así sale cada cosa… han de ser duendes informáticos, auténticos virus. Disculpe usted la lacrimosa queja de cómo hemos visto echarse a perder grandes piezas periodísticas, pero es que de veras… sirva esto como introducción a un comentario que no podemos dejar pasar porque da la impresión que no solamente en los periódicos sino en la política ocurren cosas que solo pueden tener una explicación paranormal, juzgue usted, el día 11 de junio apareció en la página 2 de Vanguardia, una carta fechada el día anterior en la ciudad de Torreón, dirigida a Armando Castilla Galindo, no omitimos la cortesía de citar un título o alguna fórmula de buenas costumbres como licenciado, maestro o señor, pero es que así está, y eso sí, en la segunda línea dice “Director Periódico Vanguardia”, y es allí donde uno comienza a extrañar la buena educación… referida al correcto uso de las preposiciones, porque no nos negará que director DEL periódico tal, se oye mucho mejor que director periódico… si es esta una carta abierta por el sempiterno apelar a la ley de imprenta y en ejercicio del derecho de réplica, no le están cobrando las palabras como si se tratara de un anuncio clasificado, tantita cortesía, hombre.
Bueno, el que firma la carta es Luis Fernando Salazar Fernández, político lagunero que comenzó de panista, o más bien de ambicioso, lo del membrete es lo de menos, hay que encontrar patrocinio así sea para las más bajas pasiones, y tanto que ahora dice que es de MORENA, al grado que quiere según él ser candidato de este movimiento, que no partido, a gobernador de Coahuila en el proceso electoral del año 2023. Tomado textualmente: El día de hoy 09 de junio del presente año, VANGUARDIA difundió una nota titulada “Involucran a Luis Fernando Salazar, exdiputado morenista por Coahuila, en denuncia de corrupción contra Roberto Gil Zuarth””, del todo adecuada la introducción, eficiente para ubicar al lector de lo que se va a tratar, y pasa al segundo párrafo, que es en su primera parte lo de esperar: “Al respecto me permito aclarar que es completamente incorrecto y falso afirmar que se me haya vinculado en acto de corrupción alguno”, hasta allí lo de cajón, no hay político que no niegue lo que se dice de él, y en todo caso habría que recurrir a la fuente, pues el periódico lo que hizo, salvo la consabida y hasta esperada intervención de los duendes, fue tomar la nota tal cual apareció en el servicio, en todo caso habría que reclamar a quien originalmente recabó la información y redactó la nota.
Pero a lo que veníamos y que da pie al título de nuestra nota, dice Luis Fernando que “lo único que es evidente, es la campaña que Miguel Riquelme ha emprendido en contra de quienes representamos una amenaza a su mandato de corrupción, de mentiras y cifras alegres, maquilladas, muy lejanas de la realidad de lo que se vive día a día en Coahuila”, y aquí es donde se nos ocurre preguntar ¿y qué tiene Miguel Riquelme que ver en la nota aparecida en Vanguardia, nos va a decir Luis Fernando que finalmente ha encontrado, sin buscarla seguramente, la explicación a todas las cosas que los periódicos publican sin quererlo?
Nos imaginamos que el gobernador, como cualquier ciudadano, y sobre todo cualquier político que lee los periódicos, habrá leído lo de la acusación de corrupción de Salazar y habrá dicho, ay Luis, una más que sale a relucir, habrá quien haya dicho de entre sus miles de seguidores de Facebook, pobrecito, ya lo están atacando otra vez, pero en el caso del político Riquelme, lagunero para más señas, en todo caso se habrá divertido y disfrutado del trancazo que le acomodaron al que pretende sucederlo en la próxima elección, siendo humanos ¿a quien lo le pone de buen humor un tropezón de un malqueriente, para no hablar de adversarios ni enemigos, que está tan de moda?, si lo hubiera encargado él mismo, no le hubiera salido tan bien, ni gustado tanto.
Pero de allí a: oye, mete esta nota para llenarle el hígado de piedritas a Luis Fernando, para restarle eventuales votos, no en la boleta electoral que para eso le cuelga, sino en la encuesta de MORENA en la que, según nos dice el perico de la Sra. Durán, no tiene ninguna posibilidad de salir favorecido, la verdad no peca pero que descontón nos pone…
En fin, por una cuestión siquiátrica de Luis Fernando Salazar, o cosa de los chaneques de la redacción, salieron regañados Armando Castilla, el gobernador Riquelme, los no nombrados acusadores, todos, hasta con las cosas del destino hay que ser humilde, si no, se corre el riesgo de que se reviente la úlcera.