EL JUEGO DE LA FORTUNA

Por Juan Pablo Valdez

Al término de una temporada beis bol en las grandes ligas, los equipos planean su temporada para intentar hacer un buen papel para la que sigue. Y justo antes de iniciar la siguiente campaña, liberan a jugadores, cambian o refrendan a su manager y/o asistentes, adquieren en compra o préstamo a jugadores de otros equipos, les dan oportunidad a sus talentos juveniles y los suben de las inferiores al primer equipo. Incluso hay equipos que cambian a su directiva completa o a personas de diferentes áreas administrativas como la de comunicación, el buscador de talentos, etc. 

Existen los equipos con mucho presupuesto que pueden adquirir a jugadores de gran renombre y probados para reforzar el equipo, existen los equipos de mediando presupuesto que planean un equipo para dar la pelea y existen los de bajo presupuesto que están ahí para cumplir con el calendario. Pero siempre existe un equipo que sin mucho recurso financiero arma un equipo basado en experiencia deportiva, basado en estadísticas y como no acompañado de suerte que logran dar la sorpresa de la temporada. 

Ahí está el caso de los Reales de Kansas City en el 2015, los Nacionales de Washington en el 2019, los Mantarrayas de Tampa Bay en el 2020 y el caso más sonado de quien hasta se hizo una película los Atléticos de Oakland en el 2002. La película llamada Moneyball (Juego de la Fortuna) relata la historia del equipo de California que es desmantelado por los equipos con presupuesto y al no tener oportunidad para esa campaña arman un equipo basado en estadística más allá de la intuición de los caza talentos y del talento de los jugadores. 

La estrategia les sirvió para lograr el récord de más juegos ganados en fila (20) de la liga americana que estuvo vigente hasta el 2017 y llegar a los playoffs. Estos equipos dieron la campanada como se conoce en el beis bol y han pasado muchos años donde se siguen siendo un equipo más de la liga.

Un escenario parecido sucede en la política local, el PRI que tiene un gran presupuesto al ser el partido con mayores prerrogativas recibidas y contar con presupuesto estatal y municipales. Morena que también tiene presupuesto federal se le puede considerar un equipo mediano y luego el PAN que tiene ya mucho menos, pero con algo, ya por último están los que rellenan el calendario y cumplen para estar. Para lograr figurar en la siguiente debieron preparase al término de la pasada, cosa que solo el PRI y Morena hicieron y son quienes llevan la delantera.

 Quienes se quedaron fríos y sentados en la banca fueron los demás partidos, en la última encuesta telefónica de Massive Caller Morena se encuentra ya por encima del PRI con un 39% de preferencia en el estado, seguido por el PRI con una 37%, luego siguen los indecisos con un 13%, le sigue el PAN con un 7% y por último el resto que sumando a todos llegan al 3.3%. Si sumamos las preferencias de la chiquillada y del PAN junto con los electores indecisos en el remoto caso que se decidan por Acción Nacional si es que va solo en la elección llegaría si acaso a 24%.

Es sin duda un panorama mucho muy difícil para el PAN, más cuando el PRI y Morena han hecho su trabajo, el gobernador Riquelme es uno de los mejores evaluados en el país, el revolucionario institucional tiene la absoluta mayoría en el congreso, hay seguridad en el estado, es el principal estado para realizar inversión, es de los más competitivos, etc. Morena está haciendo uso de los efectivos programas de asistencia social y de la comunicación que desde Palacio Nacional dicta el presidente López Obrador. Todo parece indicar que será un buen choque de trenes y quien tiene que buscar una estrategia de inteligencia, estadística y sobre todo suerte sería el PAN. Insisto desde hace semanas, no le vendría mal la alianza, sirve que pasando esta ahora sí inmediatamente se organiza y planea la siguiente, igual y para la que sigue es diferente, por qué el PRI es fuerte a nivel local, pero a nivel nacional es el PAN, el chiste es ponerse de acuerdo.

Las elecciones del domingo

Finalmente, no hubo sorpresas, las encuestas no fallaron y Morena se llevó 4 de 6, la alianza tuvo un gran resultado en Durango, muy sencillo todo, poner de candidato al mejor posicionado y con mejores oportunidades de ganar, el candidato era del PRI. El gran ganador de la jornada fue el abstencionismo, muy baja participación ciudadana en los estados, el peor fue Oaxaca con 62% y el menos peor Tamaulipas con el 46% de abstencionismo. El gran ganador fue el INE, de nueva cuenta el instituto estuvo a la altura y la participación ciudadana para la organización y desarrollo de las elecciones.