Programas contra el suicidio: Saltillo vs Monclova

Por Carlos Ramos

             Las nuevas administraciones municipales de Saltillo y Monclova en voz de sus alcaldes se han pronunciado en realizar acciones contra el suicidio en sus respectivos municipios. Ha principios de año, ambos reconocieron el problema y se manifestaron en hacer algo al respecto. Ocupan respectivamente el lugar 1 y 2 de los municipios de Coahuila de este problema de salud pública.

En Saltillo, el pasado 11 de febrero en sesión ordinaria de cabildo el regidor Braulio Medina solicitó turnar a las Comisiones de Hacienda, Patrimonio, Cuenta Pública y Gastos Médicos el incrementar el ínfimo, ridículo y en consecuencia insuficiente presupuesto asignado para la prevención al suicidio. (Cabe destacar que apenas dos días antes, 3 saltillenses se habían quitado la vida en menos de medio día). El alcalde Chema Fraustro respaldó la idea, solicitando a las respectivas Comisiones investigaran al interior más sobre el tema para ver que podía hacerse. El voto del cabildo fue unánime a favor, sin embargo, 4 meses después, ni el alcalde ni éstas Comisiones  han mostrado el sentido de la urgencia a la altura de una ciudad que no tiene una semana sin suicidios ni intentos de suicidios entre sus habitantes. Ni considerando los aproximadamente 120 suicidios en 2021.

Por su parte, en 2021, Monclova padeció de 35 casos de suicidio. 18 días antes que el regidor Braulio Medina expusiera el tema en el cabildo de Saltillo, el 24 de enero el también recién llegado alcalde (y médico) Mario Dávila Delgado en conferencia de prensa daba a conocer la necesidad de hacer frente a la problemática del suicidio en Monclova, no obstante de padecer aproximadamente una cuarta parte de los suicidios que aquejan a Saltillo. En Monclova, la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 18 a 30 años es precisamente, el suicidio.

Por iniciativa propia, el Dr. Mario Dávila presentaba ya ese mismo 24 de enero una política pública contra el suicidio bajo el programa “Monclova con Vida”. Integró un equipo multidisciplinario con participación de las áreas de Salud, DIF, Educación, Seguridad Pública, Protección Civil, Arte y Cultura, Jurídico y Comunicación Social. Es decir, mientras en Saltillo aún están discutiendo qué hacer, en Monclova para enero ya estaban mostrando alguna capacidad de respuesta ante éste problema de salud pública.

Con las estadísticas en la mano, se establecieron una serie de acciones como talleres de concientización para jóvenes en sectores geográficos vulnerables y focalizados, pláticas y conferencias en escuelas y un programa denominado “embajadores de vida”, donde los propios estudiantes ayudan a las autoridades a identificar los comportamientos depresivos de sus demás compañeros.

Además, se coordinan con la Fiscalía General del Estado, y conforme la Organización Mundial de la Salud lo indica (mejorar la calidad y cantidad de datos estadísticos locales relativos al suicidio) buscan “categorizar” cada caso por ubicación geográfica, edad y motivos que pudieran haber orillado a quitarse la vida.

Anunció también una línea telefónica de ayuda disponible las 24 horas para quienes requieran apoyo para si mismos, un familiar o un amigo, el (866) 642 55 89, e hizo hincapié en que una de las secuelas del covid-19 es la depresión y quienes la sufren requieren de apoyo para salir de este estado anímico. Menciona que la línea telefónica cuenta las 24 horas cuenta con un psicólogo disponible.

Coahuila como estado ocupa el 5º lugar nacional en suicidios. Se tiene conocimiento estadístico de al menos 1400 intentos de suicidio en el estado el año pasado.

Las políticas públicas estatales, y en este caso, municipales como respuesta ante un problema de salud pública son urgentes y pueden salvar vidas e impactar en la calidad de vida de sus habitantes. Desgraciadamente los problemas derivados de la salud mental tienen una tendencia creciente desde hace años y por diversas causas se preveé sigan en aumento, por lo que las respectivas instancias gubernamentales deben estar cada día más preparadas para hacerles frente eficazmente.

No se requiere que el alcalde o gobernador sea médico para entender y responder con políticas públicas al problema de suicidio, sino de contar en primera instancia con un equipo profesional y/o respaldado con un equipo conocedor de los procesos de las políticas públicas: (1) identificación y definición del problema (2) formulación de alternativas, (3) adopción de una alternativa, (4) implantación de la alternativa y (5) evaluación de los resultados.

Y por supuesto, voluntad política para entrarle al tema.