Pandemia, precios y pobreza

Por Juan Rocha

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Las personas más pobres del mundo han enfrentado dos años extraordinariamente difíciles. La pandemia ha provocado retrocesos sin precedentes en la reducción de la pobreza que se ven agravados aún más por el aumento de la inflación y los efectos de la guerra en Ucrania.  

Expuso el grupo de expertos del Banco Mundial en su Blog de Datos en donde Daniel Gerszon Mahlernishant Yonzanruth, Hillchristoph Laknerhaoyu y Wunobuo Yoshida, hacen un profundo análisis de la pandemia, los precios y la pobreza.

Los expertos estimaron que estas crisis combinadas empujarán a entre 75 millones y 95 millones de personas más a la pobreza extrema en 2022, en comparación con proyecciones anteriores a la pandemia. 

Si se cumple el escenario más desfavorable, 2022 podría ser el segundo peor año en términos de avances en la reducción de la pobreza extrema en este siglo, solo detrás de 2020 cuando se registró un aumento real de la pobreza mundial.

¿Cómo calcularon estas cifras? En primer lugar, partieron del supuesto de que los ingresos reales de todos los hogares han aumentado en consonancia con el PIB real per cápita del país. 

Se utilizaron tasas de crecimiento del PIB per cápita efectivas para 2020 con el fin de aumentar los ingresos de los hogares de 2019 a 2020 para todos los países. Del mismo modo, utilizaron pronósticos de crecimiento del PIB per cápita incluidos en la edición de abril de 2022 del informe Perspectivas macroeconómicas y de la pobreza con el objeto de hacer lo mismo para 2021 y 2022.

Con el objeto de comprender los cambios en la pobreza desde el comienzo de la pandemia, realizaron proyecciones de la pobreza utilizando pronósticos de crecimiento disponibles antes de la pandemia como una serie hipotética. 

La diferencia entre la serie real y la serie hipotética recoge los efectos de la pandemia —principalmente para 2020— e incluye otros factores, como la recuperación (que fue más sólida de lo esperado en algunos países), las presiones inflacionarias y el conflicto en Ucrania, especialmente para 2022.

“Nuestro método de referencia supone que todos los hogares de un país se ven igualmente afectados por el aumento de los precios. Sin embargo, sabemos que el 80% de los países con datos disponibles experimentó en febrero una inflación inducida por los precios de los alimentos más alta que la inflación en que no se tienen en cuenta los alimentos (Ha y otros, de próxima publicación)”. 

También se sabe que los hogares más pobres tienden a gastar una proporción mayor de sus recursos en alimentos en relación con productos no alimentarios. Esto significa que los hogares más pobres probablemente sufran mayores impactos por las actuales presiones inflacionarias, algo que el método de referencia pasa por alto. Por lo tanto, la línea de referencia podría ser demasiado baja para estimar el impacto de las crisis en curso sobre la pobreza mundial. 

Desafortunadamente, aún no se dispone de datos sobre la inflación ni de las encuestas de hogares para entender de qué manera cada hogar se ve afectado por el alza de los precios.

Una manera de calcular el impacto desigual de una mayor inflación de los precios de los alimentos es modificar las perturbaciones inflacionarias que enfrentan el segmento superior y el segmento inferior de la distribución del ingreso, manteniendo al mismo tiempo inalterado el crecimiento real promedio del ingreso. 

Se tomaron los efectos más desiguales encontrados en una simulación de la actual inflación de los precios de los alimentos en 53 países y utilizamos esta información para generar un escenario “más desfavorable” a nivel mundial. 

Este se traduce en que el 40% más pobre de la población de cada país, en promedio, enfrenta una inflación 3 puntos porcentuales más alta que el 60% más rico. En 36 países de África subsahariana, la inflación de los precios de los alimentos es aproximadamente dos veces mayor que la de los productos no alimentarios.

En esto se muestran las tendencias de la pobreza mundial en el escenario de referencia y en el escenario de inflación más desfavorable. En estos dos escenarios, se espera que el número de personas que viven en la pobreza extrema en 2022 llegue a entre 657 millones y 676 millones. 

“Nuestras proyecciones antes del inicio de la pandemia señalaban que habría 581 millones de personas pobres en 2022. Esto significa que la crisis de COVID-19, el aumento de las presiones inflacionarias y el conflicto de Ucrania empujarán a entre 75 millones y 95 millones de personas más a la pobreza este año, en comparación con los pronósticos anteriores a la pandemia”.

Hay una serie de advertencias para el análisis y, en el mejor de los casos, el escenario más desfavorable descrito anteriormente es una estimación del impacto a corto plazo. Sabemos que los hogares se adaptan a los precios más altos modificando sus patrones de consumo para atenuar el impacto.

También se tiene el conocimiento que muchos hogares rurales pobres que participan en la producción agrícola son vendedores netos de alimentos y, por lo tanto, podrían beneficiarse del aumento de los precios. 

Los salarios también se ajustan, incluso para los pobres de las zonas urbanas y, a medida que aumentan los salarios, el impacto de las perturbaciones en los precios de los alimentos disminuirá. 

En consecuencia, numerosas evaluaciones de la pobreza donde se examina el impacto de grandes crisis de precios de los alimentos en el pasado han indicado que los elevados precios de los alimentos son un factor que impulsa la reducción de la pobreza a largo plazo.

Sin embargo, las cosas podrían empeorar antes de mejorar. Naturalmente, las previsiones de inflación están sujetas a una gran incertidumbre. Para evaluar qué pasaría si los precios de los alimentos aumentan más rápido de lo previsto, utilizaron datos sobre los porcentajes del consumo de alimentos y el consumo medio por quintil extraídos de encuestas de hogares de 71 países de todos los niveles de ingresos.

Para predecir la proporción del consumo de alimentos para niveles de consumo determinados, realizaron los especialistas una regresión del porcentaje del consumo de alimentos sobre el logaritmo del consumo.

Se puede aplicar esta relación entre los hogares y los países, incluso para aquellos que no tienen datos de las proporciones del consumo de alimentos. 

Esto revela que las personas que viven en situación de pobreza extrema gastan alrededor de dos tercios de sus recursos en alimentos , mientras que la misma cifra para una persona con un ingreso diario de alrededor de USD 50 —un ingreso típico en los países de ingreso alto— es cerca del 25%. 

Es posible utilizar esta información para estimar qué significaría el alza de los precios de los alimentos para los ingresos reales.

La incorporación de los impactos debido a perturbaciones imprevistas en los precios de los alimentos, se analiza qué sucede con la pobreza mundial si los precios de los alimentos son un 1%, un 3% o un 5% más altos de lo que se espera actualmente. 

En el análisis del Banco Mundial, cada aumento porcentual de los precios de los alimentos reduce los ingresos reales de los hogares a través de la proporción que gastan en alimentos. 

Por ejemplo, si un hogar gasta la mitad de sus ingresos en alimentos, se estima que un aumento de un 1% en los precios de los alimentos disminuirá el ingreso real de este hogar en un 0.5%. 

Una vez más, no tenemos en cuenta la producción propia de alimentos por parte de los hogares, para ninguno de los posibles impactos más generales para los ingresos ni para ninguna sustitución por productos alimenticios con menor inflación. 

Esto último podría desempeñar un papel importante si solo algunos precios de los alimentos aumentan rápidamente. Bajo esta configuración, que probablemente da una estimación del impacto más alta por cada aumento adicional de un 1% en los precios de los alimentos, casi 10 millones de personas más podrían vivir en la pobreza extrema.