LA LIMPIEZA DE MORENA


Por Horacio Cárdenas

Se comentó mucho durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el neoliberal tecnócrata por excelencia, que antes de poner en venta los muchos activos que poseía el estado mexicano, procedió a ponerlos en condiciones tales, que fueran atractivos para los posibles compradores.
La aseveración y crítica tenían suficiente razón de ser, durante las administraciones anteriores el gobierno mexicano se había hinchado, comprando cuanta empresa privada corriera el riesgo de caer en quiebra, para pronto entraba la administración pública federal al rescate, paladina como era en aquellos tiempos idos, de la protección a la planta laboral. Preferible invertir millones, decenas o cientos de millones de pesos en empresas ineficientes, que tener el problema social de cientos o miles de desempleados y luego tener que entrar a diseñar e implementar programas de remediación no solo económica, sino también social. Así rescataron la Renault, la Borward, las camisas Manchester, AeroMéxico, Mexicana de Aviación, Altos Hornos de México y un montón de otras compañías, que realmente nada tenían que hacer en manos del gobierno, pero bueno, la tendencia durante años previos había sido la de convertir al estado en el principal empleador del país ¿y pues cómo iba a fallarle a los mexicanos?

Ah pero eso era antes, cuando llegó Carlos Salinas, luego de haber sido secretario de Programación y Presupuesto en un sexenio especialmente complicado en lo económico, como lo fue el de Miguel de la Madrid Hurtado, y con los antecedentes educativos que tenía luego de haber estudiado, él sí, en universidades extranjeras, la visión varió completamente. Había que vender todo lo que hacía obeso al estado mexicano, y en un descuido hacer negocio con eso de lo que se deshacía el gobierno. ¿Quién que tuviera algunos miles de millones de dólares podía resistir la oferta de comprar Teléfonos de México, por ejemplo, o AHMSA, o SICARSTA, o ciertas unidades de FERTIMEX?, y si además de dejárselas barata, le limpiaban de problemas sindicales, de pasivos laborales, de deuda y todavía les daban crédito… pues un sueño neoliberal como no ha habido otro.
Recordamos especialmente el caso de Altos Hornos, que antes de salir a remate, o a regalo, como usted quiera, sufrió un severo recorte de personal, revisión de condiciones de trabajo, adeudos con el fisco, que aquello realmente llegó a parecer una buena oportunidad de negocio en el complicado mercado siderúrgico en el que a pocos, muy pocos les va bien, esto en el mundo, no hablemos solamente de México. Así, cualquiera (de los convocados) le entra con gusto y ganas.
Todo esto viene a cuento porque luego de lo visto que ha ocurrido en la sucursal Coahuila del Movimiento de Regeneración Nacional, nos da la impresión de que desde las oficinas centrales de MORENA, que se localizan para no perderse nadie en palacio nacional, allí enfrente del asta bandera, allí tomaron la decisión de que para ofrecerle o concederle la candidatura al gobierno del estado de Coahuila a Ricardo Mejia Berdeja, había que entregarle el partido libre de complicaciones, y mire que las tenía.
La nota pasó en su mayor parte desapercibida, pero tiene su importancia para el momento político que atraviesa Coahuila. Resulta que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, mire que son pretensiosos, emitió su decisión de sancionar a varios de los más prominentes miembros de la dirigencia de MORENA en Coahuila, algunos de ellos, si no es que todos, integrantes fundadores del partido, que sin embargo no fueron considerados para trabajar en la cuarta transformación ni otros beneficios del triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador en el 2018. José Guadalupe Céspedes Casas y Raúl Yeverino García, Lauro Saucedo, Carlos González, entre otros dirigentes morenistas desplazados, fueron castigados con un año de no poder disfrutar ni ejercer sus derechos partidistas, siendo estos los que sean. Nadie vaya a decir que hay mala onda ni preferencias, ni abusos, sí de vez en cuando un dirigente apunta para ocupar una regiduría a un pariente o parienta, para ser designado candidato a una plurinominal, cosas así, pero de eso no se platica, lo que sí amerita castigo es eso de, supuestamente, allanar las oficinas del comité ejecutivo estatal, del que por lo menos Céspedes tenía acceso y hasta las llaves, pues era el secretario general, que luego los otros grupos al interior se encargaron de desconocer y desprestigiar.
Las cosas desde fuera se nos antojan exageradas. Claro que cualquier partido tiene derecho a expulsar, sancionar o lo que quiera hacer con sus miembros, si estos se dejan. Allí está el PRI echando a la calle a quienes han aceptado embajadas y consulados que les ofrece el gobierno actual, el PAN siempre se ha pintado solo para tratar a sus integrantes como si se tratara de una escuela confesional, ¿pero MORENA?, se supone que en el partido del presidente las cosas debían ser mucho más amigables, ya sabe, abrazos y no balazos, y esa clase de cosas, pero no.
Al menos en el caso Coahuila se tomó la decisión del más alto nivel de recuperar al partido de los que lo detentaban a fuerza, al grado que hasta había hecho menester plantarles un par de delegados para que medio pusieran orden, o todo el que pudieran poner. Pero se acerca el proceso para la selección de candidato a gobernador el año entrante, e iba a dar muy mala impresión que MORENA aspirara a gobernar el estado, si no podía siquiera poner en paz a sus grupos, si no podía exhibir una dirigencia electa conforme a estatutos de los que nadie hace caso, así que les dieron un golpe de estado, y de la manera menos elegante que pudiéramos imaginar, a través de la santa inquisición morenista, que es la Comisión de Justicia y Honestidad. Lo procedente es ahora convocar a la integración de una nueva dirigencia estatal, en la cual está vetados de participar los doce castigados, que en un año no podrán ni siquiera presumir que fueron los mandamases defenestrados desde el poder central.
A lo mejor Berdeja tiene más habilidad política que policiaca, de la cual ha dado muestras nulas dado el fracaso de la estrategia nacional de seguridad pública que corre a su cargo operativo como subsecretario que es. Si consiguió convencer al presidente Andrés Manuel López Obrador para darle su venia y ungirlo candidato a gobernador por sobre otros aspirantes de nivelito, Armando Guadiana, Javier Guerrero, Reyes Flores, si logró de la dirigencia nacional que armara y concluyera el proceso contra la dirigencia que tenía secuestrado e incapacitado el partido, si logró que los otros se sumaran a su candidatura o de perdida que no le estorbaran en sus pretensiones, Mejía demuestra ser hábil. Hábil sí, pero no necesariamente justo, y menos al interior de un partido que presume de vivir ajeno a los vicios de organizaciones de las que sin embargo, se nutrió con dirigentes, militantes y por supuesto prácticas.
Total que si es Mejía, le están entregando un MORENA estatal libre de multas y recargos, con crédito fiscal, dinero en caja y todo lo que pudiera desear. Ni Salinas de Gortari pudo habérselo puesto mejor.