Tras el fuego la devastación

Por Miguel Villarello

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Mayo del 2020 será recordado como el mes de mayor afectación a los bosques que rodean a la zona metropolitana del Sureste de Coahuila, área que comprende los municipios de Saltillo, Arteaga, Ramos Arizpe y General Cepeda y sitios que se vieron afectados por cinco de los nueve incendios forestales suscitados en el mes.

La afectación, hasta hoy supera las 4 mil 900 hectáreas en toda la entidad, aunque las autoridades informan que en su mayoría es pastizal, matorral y materia inerte y muy poco arbolado adulto, a ello se suma el no poder cuantificar el daño económico ni el daño ocasionado a la fauna que rodea estos pulmones que brindan aire limpio y abastecen de agua a, por lo menos, un millón de habitantes que viven en Saltillo, Arteaga y General Cepeda.

Además de vislumbrar el riesgo que dos de estos incendios provocaron a la población aledaña al grado de evacuar algunas casas, otra constante fue que estos siniestros denotaron, por un lado, la falta de capacidad de respuesta de las autoridades estatales y municipales para la pronta atención a los incendios, no obstante que la población haya hecho los reportes a tiempo.

Otra circunstancia fue la falta de apoyo de la Federación para el combate del fuego, aunque en algunos incendios fue tardía, y una más fue que quedó en evidencia la inadecuada planeación para su combate ya que, no fue posible establecer el adecuado combate a la lumbre en los primeros momentos de que inició.

Ya que, de acuerdo con especialistas forestales, la pronta respuesta para la atención del siniestro, sin importar las dimensiones del fuego, es crucial para lograr un pronto control y liquidación de éste.

En otras palabras, si se deja avanzar el fuego mientras se planea la estrategia de ataque, la quemazón avanzará hasta engrandecerse y terminar por salirse de control consumiendo muchísimas hectáreas de pastizal y arbolado, así como la vida de animales y personas que viven cerca de la zona.

En consecuencia, además de la afectación al ecosistema, tanto a la flora como a la fauna, además de resultar casi imposible cuantificar el quebranto económico, la rehabilitación de los bosques o serranías siniestradas tardaría por lo menos un ciento de años.

Es decir, tres generaciones hasta que crezcan los arbolitos y se conviertan en adultos frondosos o que el bosque afectado vuelva a estar en las condiciones como estaba antes de la conflagración.

EL PRIMERO

El primero de ellos se suscitó a principios de mayo, allá por el domingo 8, en El Huachicichil en Arteaga un poblado a casi 50 kilómetros de Saltillo por la carretera 57.

Derivado de tormentas eléctricas el incendio en dicho paraje inició la tarde del domingo y sigue sin control, fue la primera respuesta de la autoridad.

Incluso precisó que éste “se juntó con el fuego del paraje Jagüey, ambos en territorio de Arteaga, por lo que el daño al entorno ecológico es de más de 60 hectáreas consumidas”.

La fuente oficial continuó: No obstante, las labores de los cuerpos de brigadistas para tratar de controlar el siniestro y posterior liquidación se calculó que demorarían durante todo este día.

Por la mañana el alcalde de Arteaga, Ramiro Durán García, a través de redes sociales precisó que dos helicópteros del Gobierno de Coahuila realizaban labores en dicha zona, uno con descargas de químicos retardantes sobre el fuego y otro para trasladar a los más de 20 brigadistas a la zona de combate de la lumbre.

Entonces para sofocarlo participaban brigadistas de la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila, Comisión Nacional Forestal, Municipio de Arteaga, Comisión Nacional de Áreas Protegidas, Profauna, San Javier, Brigadas Ejidales, Ejército Mexicano, Amigos de la Sierra y voluntarios.

Entonces también ambos siniestros habían acabado con fauna y flora compuesta de matorral y pastizal, aunque muy poco arbolado, el control apenas llegaba al 5 por ciento y la liquidación al 2 por ciento.

MILES DE HECTÁREAS

Siempre se presentan los incendios forestales, un día sí y el otro también, se quejó semanas antes, en marzo, la secretaria del Medio Ambiente estatal, Eglantina Canales Gutiérrez.

Pues afirmó que, en cuanto a la temporada de incendios “ya no existe como tal, ahora sí que inicia el primero de enero y acaba el 31 de diciembre de cada año”.

“Ya no hay una temporada, pero sí existe una temporada más fuerte de eventos desafortunadamente que es el inicio de la primavera, prácticamente ya, y termina hasta que se generalice la temporada de lluvias si es que hay temporada de lluvias”, añadió.

Tres grandes conflagraciones que se recuerdan son La Pinalosa, Puerto México y en Múzquiz, en La Pinalosa el fuego arrasó con más de 3 mil hectáreas de bosque en Arteaga en 2021, el de Puerto México hace unos 10 años arrasó con más de mil 200 hectáreas de pastizal y arbolado también en Arteaga, mientras que el incendio en la sierra de Múzquiz consumió miles de hectáreas en 2011 aproximadamente.

Hoy los datos actuales nos revelan la magnitud de la problemática, pues, de acuerdo con datos investigados electrónicamente el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) emitió el reporte denominado Perspectiva Meteorológica para Incendios Forestales en el que advierte que para este año el riesgo de generación de incendios forestales debidos a las condiciones meteorológicas es alto en la mayor parte del país.

En Coahuila, simplemente el año anterior fue catalogado como devastador para la foresta, el reporte corresponde a la CONAFOR y cita que se presentaron 7 mil 337 incendios forestales en el país y que más de 50 de ellos se suscitaron en nuestro estado, entre ellos el de La Pinalosa en Arteaga considerado como el más devastador pues dejó en cenizas cabañas, arbolado adulto y especies animales incuantificables, todo a raíz de una supuesta carne asada.

ESCASO CONTROL

Varios días después el director de Vida Silvestre y Áreas Naturales de la SMA, Jorge Guerrero, informó del tema.

Dijo que, no obstante llevar un 60 por ciento en su control, el incendio en la zona serrana en Huachichil y Jagüey en Arteaga continuaba su avance y se tornaba difícil pues se le sumaron las adversas condiciones climáticas de la región con temperaturas arriba de los 35 grados, calor sofocante y escasas lluvias.

Las labores entonces se habían conformado en tres frentes, “uno con 48 elementos, otro más de 38 combatientes y una división de más de 20, ello con la ayuda de las dos aeronaves del Gobierno de la entidad, una para el traslado de brigadistas hasta los puntos clave y otra haciendo descargas en zonas de fuego con el fin de avanzar en el control de éste”.

Inclusive pronosticó que se esperaba que en los próximos días se pudiera tener un mayor control del fuego que hasta entonces había arrasado con más de 160 hectáreas de pastizal, arbusto y algo de arbolado adulto.

Cuatro días después inició otro incendio forestal en el cañón de la Carbonera de la misma sierra de Arteaga, ello poco después de que el alcalde de Arteaga confirmara, en la mañana, que los incendios de El Huachichil, El Diamante y Jagüey habían sido provocados por una tormenta eléctrica “previa a la lluvia de hace unos días”.

El nuevo siniestro, ubicado en el paraje Hacienda el Capulín en el cañón de la Carbonera de Arteaga, aparentemente fue ocasionado también por una descarga eléctrica atmosférica por lo que inmediatamente que fue avistado los pobladores dieron la voz de alarma vía redes sociales para iniciar su combate.

Según versiones de los internautas, serían aproximadamente a las 3:30 de la tarde cuando se dio el reporte, ésta nueva conflagración entonces llevaba un avance de alrededor de 3 hectáreas de zona arbolada y pastizal consumidas por las llamas, incluso la densa columna de humo era posible verla desde la carretera que pasa por dicho cañón.

Aparte explicó que las brigadas de combatientes seguían tratando de controlar y sofocar el incendio de Bosques de Huachichil “que ya acabó con más de 250 hectáreas de pastizal, arbusto y algún arbolado”.

Del cual consideró que, por estar lejos de los asentamientos humanos no implica riesgo para la población, “está en la parte alta serrana, prácticamente está bajo control, pero están más de 100 brigadistas diariamente laborando, más los dos helicópteros del Estado, uno para su traslado hasta la zona caliente y otro con descargas de agua con retardante para sofocar los puntos más calientes en dicho sector”.

Aquí un esquema cronológico, las cosas llegaron a tanto que, de dos incendios que se juntaron para convertirse en uno en una misma zona de bosque, iniciaron dos más en la misma región Sureste y luego un quinto en Arteaga que avanzó inmisericorde hasta salirse en dos ocasiones de control.

Pasaron a ser nueve incendios forestales en diversos puntos del estado, pero hoy quedan sólo tres, todos causados por acción climatológica la mayoría a causa de tormenta eléctrica y, por lo menos, dos causados por fallas en el sistema de cableado de electricidad que pasa cercana a pinos o árboles.

AERONAVES

El 16 de mayo el Gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís dio a conocer la contratación de aeronaves para combatir y liquidar esa misma semana los cuatro incendios forestales en la entidad.

Luego de sentirse preocupado por los incendios en Huachichil, Carbonera y Cañón de San Lorenzo y que han incrementado su actividad por las condiciones climatológicas a pesar del esfuerzo de los brigadistas por controlarlos, el Mandatario dijo que por fortuna no se habían visto en la necesidad de efectuar evacuaciones de familias, «sin embargo, sí hay riesgo de que las llamas lleguen a las partes habitadas cercanas”.

En el sitio del incendio forestal en el Cañón de San Lorenzo, principal pulmón y dador de agua de la región y ubicado en la sierra de Zapalinamé, dialogó con los combatientes y tomó la decisión de contratar una aeronave DC-10 Air Tanker y planear mejores las acciones de combate a las llamas con los brigadistas y el Ejército Mexicano.

Una vez contratado, dicho avión realizó descargas, primero con agua y después con retardante en los incendios de El Huachichil, La Carbonera y el del Cañón de San Lorenzo.

En cuanto a los datos de control, los registros indicaban que el incendio que afectaba al Huachichil y Jagüey de Ferniza entre Arteaga y Saltillo registraba un 85 por ciento en su control y 70 por ciento en liquidación por parte de 27 brigadistas, que había afectado a más de 228 hectáreas de matorral submontano y arbolado adulto.

El de la Coyotera 2 también en la zona serrana de Arteaga los 74 elementos y combatientes registraban un 60 por ciento de control y un 30 por ciento de liquidación, con una superficie afectada de 25 hectáreas de matorral únicamente.

En el incendio en San Lorenzo en Saltillo se registraba un 10 por ciento de avance en el control y 5 por ciento de liquidación, se tenían 40 hectáreas afectadas, entre matorral y arbolado adulto, sitio en donde están 10 elementos haciendo labores de rescoldo y control.

Y una cuarta conflagración estaba ubicada en el paraje Llano Largo, ahí se tenía un 10 por ciento de avance en control y 5 por ciento en liquidación, había afectado 70 hectáreas de matorral y arbolado adulto y participaban 8 elementos de diversas dependencias.

SE REACTIVAN

Una vez que se había alcanzado cierto control en el incendio de la foresta de La Carbonera, días después, fuentes allegadas al mismo sostuvieron que éste se había extendió hasta casi brincar al cañón del Tunal pues se había perdido el control.

Aunque la versión no fue prontamente desmentida oficialmente, el rumor cundió pues se dijo que la reactivación de fuego se debió a causa de un rayo provocado por una tormenta eléctrica en el lugar.

Hasta entonces las llamas habían convertido en cenizas poco más de 150 hectáreas de flora, el siniestro subió hacia la cima de la sierra y pasó del otro lado al cañón del Tunal y llevaba una dirección hacia el camino conocido como El Caracol, la situación de inmediato obligó a combatientes a reforzar las labores forestales para tratar de controlar su avance.

Por otro lado, las llamas avanzaban en el Cañón de San Lorenzo, Santa Rosa y Llano Largo, por lo que una mañana las viviendas y calles de Saltillo amanecieron con una leve capa de cenizas y en el ambiente se respiraba un muy perceptible olor a leña quemada.

La afectación llegó durante la noche del miércoles a casas, calles, banquetas y autos hasta en colonias al norte de la ciudad; según versiones de los vecinos, la ceniza fue traída desde la zona de la conflagración forestal por los vientos que imperaron la tarde y noche.

Debido a ello, zonas como las Teresitas, Nuevo Teresitas, Lomas de San Lorenzo, Hidalgo y Guerrero, aledañas a la sierra de Zapalinamé y sitio demasiado cercano al incendio forestal, fueron las más afectadas con la ceniza, olor a madera quemada y algunas personas con lagrimeo y tos leve por el humo en el ambiente.

Al tiempo que la Secretaría de Medio Ambiente estatal informaba de la situación de los incendios forestales que entonces se mantenían activos en la entidad, la secretaría de Salud y Protección Civil montaron operativos de atención a la población afectada proporcionando información y cubrebocas, así como consulta médica a posibles afectaciones por lagrimeo en ojos, tos y dificultades para respirar en dichos sectores.

En un comunicado público la autoridad difundió que entonces se mantenían activos 9 incendios forestales en la entidad, mismos que estaban siendo combatidos por personal de diversas corporaciones, como la SMA, la CONAFOR, la CONANP, algunas brigadas rurales y municipales, las áreas de Bomberos y Protección Civil municipales, la ProFauna y algunos voluntarios.

Las 9 conflagraciones estaban ubicadas en Huachichil y Coyotera 2 en Arteaga; en Santa Rosa y en Llano Largo en Saltillo; El Cedrito en Ciudad Acuña; Bellavista en Ocampo; Sierra La Madera y Rancho Arocha en Cuatro Ciénegas, así como en el Rancho El Mimbre en General Cepeda.

Y citó los registros alcanzados en cuanto a combate del fuego: En Huachichil dos aeronaves coahuilenses y una del Gobierno federal realizaron 40 descargas con las que 28 combatientes tienen un 90 por ciento en control y 90 por ciento en liquidación, la superficie afectada abarca 228 hectáreas de matorral submontano y arbolado adulto.

En la Coyotera 2-Carbonera se registra un control del 25 por ciento y 15 por ciento de liquidación en una superficie dañada de 150 hectáreas de matorral; ahí participan 132 elementos y son apoyados por una aeronave del Gobierno estatal.

En Santa Rosa en Saltillo se cuenta con la ayuda del DC-10 Air Tanker que realizó sus primeras descargas de agua el miércoles, además de dos helicópteros; ahí los 32 elementos han alcanzado un 10 por ciento de avance de control y 5 por ciento de liquidación, el área afectada suma 250 hectáreas de matorral y arbolado adulto.

Para el incendio en Llano Largo se informó que registra un 40 por ciento de avance en su control y 30 por ciento en su liquidación, con una afectación de 59 hectáreas de matorral y arbolado adulto; ahí participan 32 elementos y sólo una aeronave los apoya.

El Cedrito en Ciudad Acuña, reportado recientemente, no se tiene la estimación del área afectada, pero en su mayoría es matorral y pastizal y participan 32 combatientes para su control; el de Bellavista en Ocampo tampoco se sabe la superficie afectada y son 30 elementos para controlar el incendio.

En Sierra La Madera Cuatro Ciénegas participan 20 brigadistas, tampoco se tiene el dato del terreno afectado y que es solamente matorral; el fuego en Rancho Arocha en Cuatro Ciénegas ha acabado con matorral principalmente en 70 hectáreas y los 10 elementos que lo atienden registran un 70 por ciento en su control y 60 por ciento en su liquidación.

Finalmente, en el Rancho el Mimbre municipio de General Cepeda se valora el área afectada para el envío de elementos para combatirlo.

LLUVIA

Al tiempo que varios helicópteros y el DC-10 Air Tanker realizaron descargas en las zonas serranas siniestradas en el Sureste de la entidad, apenas el domingo anterior la lluvia en la región contribuyó con los más de 290 brigadistas a controlar y liquidar varios de los siete incendios forestales en Coahuila.

No obstante que vía redes sociales algunos colectivos ecológicos agradecieron la lluvia comentaron que, aunque fue benéfica para el enfriamiento de las zonas serranas siniestradas y controlar adecuadamente el fuego hasta casi extinguirlo, ésta había sido insuficiente.

Además de que se denotaba entonces una adecuada planeación para las labores de combate a las llamas por parte de las autoridades, pues en varias ocasiones se habían reactivado incendios, por su parte la Secretaría de Medio Ambiente estatal en uno de sus informes daba cuenta de los avances en los siete incendios forestales y que continuaban activos.

En la quemazón en el paraje denominado Coyotera 2, gracias a la acción pluvial, 89 elementos y dos helicópteros mediante descargas, se logró un control del 85 por ciento y 70 por ciento de liquidación, el área dañada alcanzó las 300 hectáreas de matorral.

En Santa Rosa en Saltillo se contabilizó un 40 por ciento de avance en el control y 30 por ciento de liquidación, no obstante, la pertinaz lluvia por la tarde que ayudó a los dos helicópteros descargando agua y retardante en la zona quemada y las labores de 87 elementos, por lo que se tenía una superficie de 900 hectáreas de matorral y arbolado adulto afectados.

En Llano Largo también en Saltillo, donde también se presentó la lluvia, ésta contribuyó a que los 12 brigadistas y dos aeronaves continuaran sus labores para alcanzar el 100 por ciento en el control de la lumbre y 98 por ciento en su liquidación, la superficie afectada abarcaba entonces 100 hectáreas de matorral y arbolado adulto.

Por lo que respecta al fuego en El Cedrito en Ciudad Acuña los 36 brigadistas reportaron un 40 por ciento en su control y 30 por ciento en su liquidación con una estimación de 600 hectáreas de matorral y pastizal afectadas.

El Cíbolo, ubicado también en Acuña, contabilizó entonces una superficie afectada de 250 hectáreas de matorral y pastizal, los 25 combatientes informaron de un avance en su control del 10 por ciento y 5 por ciento en su liquidación.

El incendio de Sierra de La Madera en los municipios de Cuatro Ciénegas y Ocampo, atendido por 215 personas, reportaba un avance en su control del 20 por ciento y 15 por ciento de liquidación, la superficie afectada alcanzó las 300 hectáreas de matorral.

En el Rancho el Mimbre en General Cepeda el fuego dejó un registro de apenas un 30 por ciento de control y 20 por ciento de liquidación gracias a las labores de 30 elementos, el área afectada sumaba las 300 hectáreas de matorral y pastizal.

Fue entonces que el Gobierno del Estado precisó que el combate a los incendios había sido gracias a las labores conjuntas entre los tres niveles de gobierno, por ejemplo, de los cinco helicópteros, 3 eran de Coahuila, 1 de la Conagua y 1 del Ejército Mexicano, que la renta del DC-10 Air-Tanker era con recursos estales y municipales, además de que los brigadistas muchos pertenecían al Ejército Mexicano y la Conafor y apoyaban a los combatientes estatales y municipales.

En cuanto a las brigadas estaban integradas por elementos de la SMA, la CONANP, la Guardia Nacional, brigadas rurales, PC municipales, PROFAUNA, brigadas municipales y algunos voluntarios locales y colaboran en acciones de rescoldo, control y liquidación del fuego.

COORDINACIÓN

Al final de cuentas, se llegaron a contabilizar nueve conflagraciones forestales, su ubicación, en El Huachichil, Jagüey, Carbonera y Coyotera 2 en Arteaga; en Santa Rosa, Llano Largo y San Lorenzo en Saltillo; el Rancho El Mimbre en General Cepeda; El Cedrito en Ciudad Acuña; Bellavista en Ocampo; Sierra La Madera y Rancho Arocha en Cuatro Ciénegas.

Otro resultado más fue que, mientras que al 23 de mayo se contabilizaban 4 mil 550 hectáreas siniestradas, al 27 de mayo sumaban 4 mil 960 hectáreas de matorral, pastizal, material inerte combustible y arbolado perdidas.

Para el control de la lumbre fue necesario utilizar 7 helicópteros, dos de Gobierno del Estado, uno de SEDENA, uno de la Guardia Nacional, uno de la CONAFOR y dos rentados por el Gobierno coahuilense, un avión DC-10 y la participación de 525 combatientes diseminados en cuadrillas de control en cada una de las conflagraciones las cuales, dependiendo de sus dimensiones, tardaron en promedio 10 días en ser sofocadas.

Asimismo, en promedio a cada combatiente le tocó atender el fuego en 9.4 hectáreas, ello sin contabilizar las decenas de millones de pesos que el Estado y los ayuntamientos de Saltillo y Arteaga aportaron para, por ejemplo, la renta del avión DC-10, herramienta y equipo forestal, alimentos y traslado de los brigadistas a las zonas calientes.

Además, bastó un mes para que los nueve incendios pusieran en evidencia la falta de coordinación entre los niveles de gobierno para controlar efectivamente y en poco tiempo los siniestros de alta magnitud.

A ello habrá que sumar la falta de apoyo federal en cuanto a recursos pues, por un lado, la CONAFOR sólo envió elementos combatientes, pero no equipo ni maquinaria con que cuenta para atender los incendios y que se encuentra en calidad de desuso en sus patios en Saltillo, así como el hecho de que la Federación enviara varios días después elementos militares para apoyar a las acciones de combate y liquidación de las llamas.

TOTALES

En cuanto al resultado por incendio forestal, los resultados finales específicos asombran: En la Coyotera 2 fue afectada una superficie de 300 hectáreas de matorral, para su combate los 89 brigadistas apoyados por descargas de agua de dos helicópteros tardaron más de 15 días en su sofocación.

En Santa Rosa en Saltillo los 237 brigadistas, apoyados con descargas de agua de tres helicópteros del Gobierno estatal y Federal, tardaron más de 15 días en controlar el fuego, el cual no ha sido declarado como liquidado, pero alcanzó las mil 400 hectáreas de matorral y arbolado adulto afectados.

El incendio en Llano Largo Saltillo afectó 100 hectáreas de matorral y arbolado adulto, en el que participaron 12 elementos en su combate y apoyados por dos aeronaves; en cuanto al siniestro en El Cedrito en Ciudad Acuña se reportó un área afectada de mil hectáreas de matorral y pastizal donde participaron 18 elementos.

Para el incendio que se registró en El Cíbolo, también en Acuña, fueron afectadas 250 hectáreas de matorral y pastizal y se requirieron 25 brigadistas para su control; mientras que en Sierra La Madera en Cuatro Ciénegas y Ocampo, fuego que no se ha controlado aún, lleva una afectación de 600 hectáreas de matorral y 15 elementos laboran en su combate.

En cuanto al Rancho el Mimbre en General Cepeda, que tampoco ha sido liquidado, la autoridad da cuenta de un 35 por ciento de control, ha devastado mil 176 hectáreas de matorral y pastizal y es atendido por 109 elementos en su combate.

Y por lo que respecta al nuevo incendio en el ejido La Victoria en General Cepeda, el reporte es que unos 20 brigadistas rurales realizaron acciones de control como primeros respondientes y lleva cerca de 200 hectáreas afectadas.