Como el agua y el aceite

Por Juan Pablo Valdez

Durante la segunda guerra mundial, se formaron dos bandos, el eje de la Alemania Nazi, Japón Imperialista e Italia fascista, por otra parte, los aliados, conformado por Estados Unidos, Reino Unido, la Unión Soviética y China. Así es, no me equivoqué, los gringos, los chinos y los soviéticos fueron aliados en algún momento. Fue tan rápido, exponencial y destructivo el avance liderado por Adolfo Hitler en Europa que, o se unían o los países del eje terminarían por controlar gran parte del mundo. Incluso antes de ser aliados, la URSS tenía un pacto de agresión con los nazis, que se rompió cuando Alemania invadió la URSS en 1941. 

El tipo de gobierno y la forma de pensar de los gringos y los soviéticos eran totalmente opuestos, EUA representa la democracia, el libre mercado y la busca de la felicidad, mientras que Stalin y su estalinismo representaba la desaparición de poderes, el unipartidismo, intervención total del estado y la centralización de la economía. En resumen, eran como el agua y el aceite. Sin embargo, lo que estaba haciendo Hitler fue atroz, existía una clara división entre el bien y el mal, la alianza, no obstante, después de la victoria de los aliados sobre los países del eje en 1945, terminó esa alianza y la rivalidad económica y política se reactivó.

Un escenario muy parecido estamos viviendo actualmente en la política mexicana. Desde su nacimiento en el 2011 Morena, ha tenido un crecimiento rápido, exponencial y destructivo en la mayor parte del país. El movimiento liderado por el presidente Andrés Manuel, está rebasando todas las líneas de lo absurdo para convertir al país en una dictadura de izquierda. Destruyendo todos los avances en materia electoral y de transparencia, impulsados y creados por ciudadanos. La idea es sencilla: el control total e intervención del estado.

Es por eso que al igual que lo hicieron los países aliados durante la segunda guerra mundial, el PRI y el PAN deben de aliarse para la elección en Coahuila en el 2023 así como para la elección federal en el 2024. Ya no es una cuestión de identidad o de orgullo, es la única vía para la supervivencia. Es muy importante que se vaya definiendo la forma para que tanto los simpatizantes como los militantes entiendan el mensaje y sientan como suya esta alianza. Que una vez que pasen los procesos electorales cada quien seguirá su camino y la rivalidad volverá.

Si no se logra la alianza, Morena terminará por tener el control y como lo ha estado haciendo en otros estados, aplastar a sus adversarios para que no quede nada, quieren ser los únicos. Caso grave que sucedió esta semana en la CDMX, ya desparecieron el órgano electoral local, no permitamos que todo lo que nos costó como ciudadanos lo quieran tirar a la basura para retroceder en el desarrollo. Debemos de entenderlo como ciudadanos aun y a pesar que el PRI y el PAN son como el agua y el aceite.