En descomposición el tejido social: Obispo

Por Miguel Villarello

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La Iglesia Católica advirtió de una situación de descomposición social en México que afecta a las familias, situación notoria a partir de hechos como la violencia en los estadios, en contra de las mujeres, mamás y jovencitas, y de los niños y que también tiene efectos en las escuelas, en lugares de trabajo, en las relaciones interpersonales como la amistad, afirmó el Obispo de Saltillo, Monseñor Hilario González.

Se refirió asimismo a diversos incidentes ocurridos a últimas fechas en la región, como el asesinato de una maestra a manos de su ex esposo, otra muerte de una madre de familia cuyo cuerpo fue encotrado en su vehículo con signos de violencia, también el caso de una madre que dio muerte a sus hijos, o la desaparición de jovencitas a quienes se localizó sin vida días después-

Al abordar el tema, el Obispo sostuvo que: “A través de estos hechos inauditos nos damos cuenta que la descomposición del tejido social está tocando las fibra de la persona, de los individuos y nos está descomponiendo humanamente”.

“Por ello a quienes estamos como Iglesia y como hijos de Dios tratando de ayudar a los demás a que se desarrollen nos da impotencia, tristeza y nos preocupa está situación, el poder decir, por ejemplo, si estamos hechos para amarnos o cuidarnos, pues estamos viviendo lo contrario”.

“El análisis que vamos haciendo como iglesia -continuó– es algo que ya habíamos notado todos desde hace buen tiempo, la violencia no sólo contra las mujeres, los hijos contra los papás, contra los abuelos, son cosas deshumanizantes”.

Por lo que sentenció: “Estamos viviendo odio, crueldad y desprecio que son signos de despersonalización y la invitación de la Iglesia es desde el Evangelio, es que Jesús nos humaniza, Dios se hizo hombre para que los humanos nos humanizáramos, no nos embruteciéramos”.

De ahí la invitación de la Iglesia “a retomar los que somos creyentes, que creemos, que tenemos una dignidad humana, natural y una dignidad cristiana sobrenatural, cuidarla, cultivarla, promoverla y cambiar si tenemos signos de violencia o desesperación, pues buscar los medios humanos y cristianos para contrarrestarlo”.

Creo, afirmó asimismo el obispo de Saltillo, que el aspecto del horizonte de realización humano actual tiene que ver mucho con lo material, con la imagen, con el ser aplaudido, reconocido, con la satisfacción de ciertos impulsos y necesidades psicológicas afectivas que no siempre son verdaderamente humanizantes.

“Estamos hechos para más, para ir más allá de nuestras limitaciones, de nuestros impulsos, de nuestras luchas internas, y ahí es donde debemos ayudarnos para sanar lo que nos embrutece o materializa y promover lo que nos espiritualiza”.

Ante tanta violencia que nos deshumaniza, en la diócesis estamos trabajando para fortalecer vínculos fraternos, vivir entre hermanos en la sociedad, pues la vivencia cristiana no es individual, es comunitaria; es altruista no egoísta; es fraterna no sólo autosuficiente, finaliza Monseñor González García.