Así es el mayor edificio flotante de oficinas

Por Ricardo Segura.

EFE/REPORTAJES

Amarrado en la zona de un antiguo puerto industrial en el corazón de la ciudad de Róterdam (Países Bajos), el edificio de oficinas flotante FOR, es un ejemplo perfecto de un inmueble resistente con una arquitectura capaz de adaptarse al cambio climático. Es sostenible, autosuficiente, no contaminante, resiliente y reciclable.

La Oficina Flotante de Rotterdam (FOR), atracada en Rijnhaven, un histórico puerto neerlandés situado en la orilla sur del río Nuevo Mosa en Róterdam (Países Bajos), es “un edificio para una nueva era” y, a la vez, “una embarcación para el cambio”, según sus diseñadores, de la firma de arquitectura Powerhouse Company (PHC).

En este edificio, construido íntegramente en madera y al que se accede a través de un paseo marítimo, funciona la sede del Centro Global de Adaptación o GCA (https://gca.org), un centro que apoya a países, organizaciones y empresas, aportándoles conocimiento y asesoramiento en el campo del cambio climático.

El edificio FOR, de 4,500 metros cuadrados, es autónomo, es decir que funciona sin estar conectado a la red eléctrica, y es carbono neutral, que no emite más dióxido de carbono o CO2 que el que es retirado por distintos medios de la atmósfera, y flotará, en lugar de inundarse, si los niveles de agua aumentan debido al cambio climático, según Powerhouse (www.powerhouse-company.com).

Señalan que esta oficina tiene la capacidad de adaptarse y resistir el cambio climático, se abastece de electricidad con su propia fuente de energía solar y cuenta un sistema que genera calor utilizable con distintos fines a partir del agua, con lo cual es completamente autosuficiente en términos energéticos.

DE MADERA Y AMARRADO EN EL PUERTO. 

«La estructura del edificio está diseñada en madera y se puede desmontar y reutilizar fácilmente», explica Paul Sanders, director del proyecto y arquitecto de Powerhouse Company.

Recalca que el uso de madera como principal material de construcción reduce drásticamente la huella de carbono del edificio.

Los balcones de las plantas en voladizo (que sobresalen) y el tejado a dos aguas, crean una protección solar permanente, proporcionando una sombra refrescante, permitiendo que una abundante luz natural penetre a través de unas grandes ventanas, inundando los espacios interiores de las oficinas, según indica.

El techo inclinado del piso superior y los balcones salientes de los niveles inferiores, crean una interesante zona intermedia, que combina el refugio contra los elementos naturales, el aire fresco y unas vistas abiertas, según los diseñadores.

Además de oficinas, el edificio FOR también cuenta con dos instalaciones públicas: un restaurante con una gran terraza al aire libre, a la que se suma una piscina flotante en el río Mosa.  

«Al utilizar el agua del Rijnhaven para climatizar el edificio y los paneles fotovoltaicos del tejado en pendiente de la oficina orientado al sur, como una gran fuente de energía, FOR es un edificio flotante sostenible y autosuficiente en energía», señalan Nanne de Ru, fundadora de Powerhouse Company y Albert Takashi Richters, arquitecto asociado en esa firma.

Los paneles fotovoltaicos de FOR generan aproximadamente 110 megavatios-hora (MWh) de electricidad al año, lo que equivale a suministrar electricidad a 54 hogares y a generar el 109% de la energía anual necesaria para que funcione el edificio, según Powerhouse.

El tejado inclinado del lado norte, que también tiene cerca de 900 metros cuadrados de superficie, ofrece funcionalidades relacionadas con la eficiencia energética, la gestión del agua de lluvia y la reducción del ruido.

UNA PLATAFORMA FLOTANTE QUE PUEDE NAVEGAR.

La gigantesca base flotante del edificio, de 90 metros de largo por 24 metros de ancho, se prefabricó en tres lugares de los Países Bajos. Una vez montada, fue remolcada desde la ciudad de Zaandam, cerca de Ámsterdam, hasta su amarre en el Rijnhaven, a más de 80 kilómetros de distancia, en un viaje de dos días por las vías navegables neerlandesas.

Los técnicos de Powerhouse calculan que, al estar construido con 1,600 metros cúbicos de madera sostenible de bosques alemanes cercanos al lugar de construcción, en lugar de utilizar hormigón para edificarlo, se ha ahorrado la emisión de más de 1 mil toneladas de C02.

La estructura FOR es íntegramente de madera contralaminada y al no utilizar ningún tipo de adhesivo, se mantiene unida exclusivamente mediante tuercas y tornillos, lo que significa que es completamente desmontable y se puede volver a montar en cualquier otro lugar de la zona.

“Un proyecto de edificio flotante con la arquitectura, el diseño y la tecnología de FOR podría recrearse en la costa mediterránea o en los deltas de los ríos de distintos países del mundo”, explica, Renée Sapién, del departamento de comunicación y relaciones públicas de Powerhouse.

«Sin embargo no podría instalarse en mar abierto, ya que deben cumplirse una serie de parámetros específicos, como disponer de un entorno urbano adecuado, una buena accesibilidad y una fuente de madera cercana, así como la disponibilidad de sistemas de agua, entre otros factores», apunta.