AMLO vs LORET vs AMLO

ENRIQUE ABASOLO

De algo me perdí el viernes por la tarde ya que, cuando regresé a las benditas redes sociales a palparle el pulso al acontecer mundial (AKA “el agua a los camotes”), el ámbito cibernético por completo se había permeado de un mismo clamor.

Haga de cuenta que se había suscitado una nueva pandemia y el virus se llamaba #TodosSomosLoret.

Y yo me dije: ¡No, ni madres! A mí no me embarren que, afortunadamente, todavía hay niveles. Así que gracias, pero no gracias.

Pasa que tengo muy poca tolerancia (yo creo que es una suerte de alergia) con los comunicadores de altos ingresos y de baja calaña. Desde luego y no obstante, que me preocupa que los derechos del otrora ‘anchorman’ estelar matutino de Televisa se vean pisoteados.

¿Por qué? Porque consentir el atropello de los derechos de un solo individuo significa consentir la misma arbitrariedad e injusticia para el resto de los ciudadanos.

Hay que defender a capa y espada los derechos de Loret no porque sea famoso, no porque sea simpático, o porque sea casi que la única voz influyente frente al actual régimen; y mucho menos porque sea un buen periodista, que no lo es.

Hay que defenderle simplemente por su condición humana, su condición de mexicano y su condición de periodista, por cuestionable que sea la primera, la segunda o la tercera.

Se le acusa de ser un porro, un golpeador al servicio de oscuros intereses pagado por los enemigos del Gobierno. Quizás lo sea (estoy de hecho convencido de que lo es) pero le informo que ello no constituye delito alguno en ningún país civilizado.

La calumnia en cambio está duramente penada en prácticamente todo el mundo. ¿Por qué no se le hace una acusación formal por difamación, si acaso Loret incurrió en esto?

En cambio el Presidente tiene ya 17 días despotricando contra el comunicador de LatinUs y de cualquiera que haga eco del reportaje que exhibió el estilo de vida del ahora hijo incómodo de López Obrador, un panzón bueno para nada desposado con un forro cuyo mayor mérito sin embargo es ser gestora comercial para empresas petroleras con las que el Gobierno Fedeal tiene -¡oh!- varios negocios.

El Presidente ha gastado mucho tiempo, energía y aliento en socavar la credibilidad de Loret de Mola, pero no se ha ocupado así, con el mismo tezón, de la información por éste presentada.

¿Qué acaso la ruta más lógica no es siempre, aportar pruebas de la verdad, apabullar a la calumnia y dejar que la verdad solita se carcoma para siempre la credibilidad del embustero?

Pos ya ve que no. El Estilo de esa aplanadora de las garantías individuales llamada la 4T es desacreditar mejor al emisor de un mensaje, para ver si a golpe de terquedad, de repetición, de estarlo chingue y chingue y chingue y chingue con que “cuánto gana, quién le paga y por qué tanto”, pone en entredicho su decir y consigue que la población lo desestime.

Pero el empeño invertido por López en la desacreditación del tal Loret sólo nos habla de lo mucho que le dolió el guantazo asestado por ese “gatillero de la pluma y del micrófono”. Y ese dolor sólo puede ser proporcional a la preocupación que a AMLO le provoca el “Nuera-gate”.

Hay quienes aseguran que la presidencial rabia emana de lo mal parado que deja al presidencial discurso moralista, un hijo viviendo en la comodidad de un cuestionable lujo, manchado por la sospecha de un grave conflicto de interés.

¿Con qué azulados tompiates puede ahora salir AMLO a decirle al pueblo bueno que no hay que ser ‘aspiracionista’, que no hay que soñar con un cambio de coche, que un par de zapatos basta, que no hay que comer cosas extravagantes, que una dieta de frijol y tortillas está mejor que bien, que no pidamos vacunas si nos podemos curar con el tres-tres de Vaporub… mientras su propio hijo vive en la comodidad que sólo se permite la clase media-alta y alta de los EEUU; confort que para colmo está tiznado por la sombra de la corrupción?

Afirma la chairiza desde luego que el tal conflicto no existe, que todo es parte de la elaborada red de mentiras de Lord Montajes, pero deje le comento que el propio consejo de accionistas de la empresa Baker Hughes, para la que trabaja Carolyn Adams, la nuera presidencial, exige se investigue el caso, porque aunque usted no lo crea, en EEUU acceder a licitaciones públicas de manera tramposa está gravemente penado porque constituye una competencia desleal.

Así que ahora que el propio consejo de la propia compañía pidió a la autoridad del país vecino una investigación al respecto…. ¿cómo cree que saldría AMLO de raspado si una investigación gringa dictaminara que en su gestión se cometió:

1.- Un acto grave de corrupción (siendo que el combate a la corrupción es la bandera de su gobierno)

2.- Corruptela que involucra al Presidente en su lazo consanguíneo más directo: su hijo panzón.

3.- Misma corruptela que involucra a la paraestatal en la que el Presidente cifra todas sus esperanzas de crecimiento 

4.- Asunto que de pilón desarma la prédica moralina con la cual López Obrador busca pontificar y adoctrinar a un pueblo para que sea frugal, mientras los López viven ya sea en un Palacio o en una residencia en Houston.

Hay mucho más en juego que un simple golpe mediático, hay todo un tinglado ideológico en riesgo y un probable escándalo internacional por malas prácticas.

Así que sí, hay buenas razones para ver a López Obrador echar humo hasta por las orejas, pero mejores razones aun para solidarizarse con el tal Loret, ya le digo, no porque sea un paradigma del mejor periodismo, sino porque tiene total derecho a ser lo que es sin rendición de cuentas, ni siquiera tiene la obligación de revelar sus fuentes o sus mecenas. En tanto no sean recursos públicos y responda por la veracidad de sus afirmaciones, el tema no es Loret, sino un Gobierno empeñado en denostarlo, pero incapaz de desmentirlo.