AMLO no es igual

JUAN PABLO VALDEZ

Una persona coherente es aquella que actúa en consecuencia con sus ideas o con lo que expresa. Un político debería de ser coherente con su discurso en su actuar de la vida pública y sobre todo de la privada. Aunque a nadie le debería importar la vida privada de cualquier persona, el tomar la decisión de hacerla pública para trabajar por los ciudadanos y que estos paguen tu salario con base en los impuestos que pagan, es un deber, que digo deber, es una obligación de esa persona, ser congruente en su discurso y forma de vida.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha predicado desde siempre la austeridad como forma de vida, nunca ha tenido ni tiene tarjetas de crédito y que con solo 200 pesos en la cartera se puede vivir, algo difícil si no los generas para siquiera tenerlos y poder tener un ciclo económico básico. Esto le ayudó mucho a su carrera política y a arrasar con un contundente triunfo en el 2018 en las elecciones presidenciales.

Ese triunfo arrasador le ha ayudado a tener un gran apoyo en el país, convirtiéndose en el dueño y amo de la agenda mediática nacional para posicionar lo que solo a él le interesa sin tocar o siquiera trabajar en los verdaderos problemas que existen en este ya lastimado país. Sabedor de esa popularidad utiliza las famosas mañaneras para hablarle a esos muchísimos seguidores para fijar su agenda política, el odio hacia los que más tienen, hacia los que desean tener y trabajan por ello y por último a todo aquel que no lo apoye ni piense igual que él.

A lo largo de estos 3 años ha arremetido para generar odio hacia los llamados “aspiracioncitas”, ¿Quiénes son estas personas?, son los que desean tener un mayor conocimiento a través de una maestría o doctorado, son aquellas personas que gracias a su esfuerzo, conocimiento y astucia logran obtener mejores puestos de trabajo con mayor remuneración. Son aquellas personas que gracias a su emprendimiento generan empleos, economía local, regional o nacional y buscan crecer sus negocios que tanto esfuerzo y sudor les ha costado. Todos ellos con una misma finalidad, tener una mejor calidad de vida para ellos y/o para su familia.

También el presidente llama a odiar a los conservadores, y ¿Quiénes son los conservadores?, son los partidos políticos diferentes a Morena, junto con todos sus militantes y simpatizantes. Son los comunicadores que al hablar de la verdad de la situación en los medios afectan al gobierno y al presidente en turno. Son aquellas personas que libremente expresan sus ideas en las redes sociales pero que no comulgan con las de la 4ta transformación.

Y pudiera seguir con una larga lista de personas que el presidente busca que todos sus seguidores odien para seguir posicionando su movimiento. Pero vamos a centrarnos en dos que mencione anteriormente, los aspiracionistas y los comunicadores. Y es que en estos 3 años de gobierno AMLO ha sido reiterativo contra los “aspiracioncitas”, ha llamado a sus seguidores a no buscar un mejor sueldo, una mejor vida, a no ser egoístas como estos, y a ser humanos y humildes.

Sin embargo, el fin de semana pasado, el comunicador Carlos Loret de Mola, realizó una investigación en la que exhibió al hijo del presidente José Ramón López las lujosas casas que vivió y ahora vive en Houston, Texas en Estados Unidos. Y la respuesta del presidente fue simple; arremetió contra el comunicador y de pasada por el mal humor que esto le generó, contra todo aquel que esté en contra de su movimiento.

¿Es acaso un delito vivir en una casa de lujo? Claro que no, ni siquiera es algo malo, que bueno que le vaya bien a él y/o a su esposa. Esto sin duda caló hondo en el ego del presidente, se le veía molesto e incómodo al mencionar en el tema en su espectáculo mañanero. Mencionó que a su nuera le iba bien financieramente y que a quien exhibió a su hijo es una sirviente de la mafia del poder, ¿alguien en estos 3 años ha visto a un capo de esa famosa mafia? Y soy reiterativo, no está mal que viva en otro país más desarrollado, ni en un fraccionamiento tan lujoso, ni en una casa muy por arriba del promedio de las que existen en México.

Lo que está mal es no ser congruente con lo que tanto se predica, ni siquiera tener la decencia de respetar esto en el primer círculo cercano familiar. Lo que está mal es que el presidente engañe a la población con un discurso falso, ¿apoco cree que el presidente no sabía cómo vivía su hijo mayor? Claro que sabía, no puedes ser tan bruto para no darte cuenta. Lo que molesta es la mentira, esa con la que los partidos y los políticos han vivido a costa de los ciudadanos.

Y tengo que aceptar algo AMLO no es igual a los anteriores. AMLO es mucho peor.