La fría partida de Monseñor Villalobos 

Por Miguel Villarello

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Frío y triste amanecer de viernes para la región pues, luego de que el jueves por la mañana se reportara el deterioro de su estado de salud, la Diócesis de Saltillo dio aviso de que, por complicaciones derivadas del COVID-19, el obispo emérito, Francisco Raúl Villalobos Padilla, había fallecido la noche de ese mismo día.

Procedente de una familia devota de la Virgen de Guadalupe y del Sagrado Corazón, cuyos retratos siempre estuvieron en la casa paterna, Francisco Raúl fue uno de los 13 hijos que procrearon Carlos Villalobos y María del Refugio Padilla, su padre y madre; cuatro de ellos murieron pequeños y sobrevivieron nueve, sus nombres María Dolores, Jorge, Uriel, Carlos, Francisco, María Elena, Carmen lucía, Sergio y Cristina.

Cerca del mediodía del viernes, la misma Diócesis local emitió un breve comunicado para hacer saber a la feligresía con respecto a las exequias del entrañable obispo Villalobos para el domingo próximo.

Incluso informó que se había hecho la petición a las parroquias e iglesias locales que las intenciones de todas las misas de viernes y sábado sean por el alma de Monseñor Villalobos, a quien era común ver caminado por las céntricas calles de Saltillo pues acudía a dar misa a la Catedral de Santiago

La noticia trascendió cerca de las 11 de la noche del jueves cuando a través de las redes sociales el Obispado que estaba al pendiente e informando respecto del estado de salud de Monseñor Francisco Villalobos Padilla, quien había completado 101 años de existencia apenas el 1 de febrero, emitió un breve comunicado participando a la comunidad el lamentable deceso.

El comunicado marcado a las 22:30 horas del 3 de febrero decía que: “Monseñor Hilario González García, obispo de la Diócesis de Saltillo confirma que esta noche Monseñor Francisco Villalobos Padilla, quinto obispo de nuestra iglesia diocesana a los 101 años de vida ha partido a la casa del Padre, oramos por su eterno descanso”.

No obstante, a las 3:30 de la tarde del mismo día, la diócesis comunicó respecto del estado de salud del sacerdote que por disposición médica y ante un deterioro en su salud, había resultado positivo COVID apenas el 27 de enero, monseñor Francisco había sido trasladado al hospital para recibir una atención especializada: “seguiremos en oración por su pronta recuperación”.

Dicha información habría sido dada a conocer al Obispado por el médico de cabecera de monseñor Francisco Villalobos Padilla, sin embargo, de esta circunstancia el estimado sacerdote no saldría ya con vida.

Y fue hasta cerca del mediodía del viernes que la misma Diócesis de Saltillo daría a conocer que las exequias de Don Francisco Villalobos: “serán en la Catedral de Santiago el domingo 6 de febrero durante el día”, inclusive ofreció pasar más tarde los horarios definidos.

Derivado de ello la comunidad religiosa católica local a través del Obispo Hilario González García solicitó al presbiterio recordar en las intenciones de todas las misas de viernes y sábado el alma de Monseñor Villalobos.

Cabe destacar que la comunidad católica se preparaba junto con Villalobos Padilla para la celebración de su 50 aniversario más como sacerdote, pero la diócesis dio a conocer que con el objetivo de cuidar de la salud del obispo emérito y ante la llegada del frente frío para el sábado 5 de febrero, además de atender una sugerencia médica: “la celebración eucarística programada por su aniversario se pospone hasta nuevo aviso”.

Al respecto el Gobernador del Estado, Miguel Ángel Riquelme Solís, refirió el viernes que: “hoy lamentamos el fallecimiento de Monseñor Francisco Villalobos obispo emérito de saltillo, a sus 101 años, le dio mucha fe y amor al pueblo de Saltillo, a la comunidad católica y sin lugar a duda fue precursor de muchas buenas obras aquí, descanse en paz el obispo emérito”.

Francisco Raúl Villalobos Padilla, quien el 27 de enero resultó positivo COVID-19 y los primeros informes lo consideraban resguardado en su domicilio, estado de salud estable, sin síntomas y buena oxigenación, completó 101 años de vida el 1 de febrero.

En vista de su aniversario 101 brindó una entrevista a través de las redes sociales y dijo que se preparaba en la oración para tratar de: “encomendarme a Dios a fin de que me asista e ilumine y reconocer lo que a lo largo de 50 años Dios me ha permitido obrar”.

“Con la gracia de Dios he logrado perseverar que él me ha dado vida y capacidad de expresarme con toda libertad, me siento lleno de gratitud con Dios que me ha dado vida tan larga y me ha permitido sobrellevar muchas dificultades y molestias”, mencionó.

Inclusive mencionó que: “hay circunstancias en las cuales no estamos plenamente de acuerdo, lo importante es no perder la ecuanimidad para no dejarse uno arrastrar por los resentimientos o el afán de autodefensa, hay que reconocer que la vida está llena de contrastes”.

Ante ello, agradeció: “a Dios el haberme permitido con bastante conciencia en este tiempo”.

Se llamaba Francisco en vista de que su madre era devota de San Francisco de Paula y a él se encomendaba continuamente, su padre fue agricultor y se asoció con un experto en zapatería, de sus padres recordó que le dieron continuos consejos, un trato cariñoso y atento.

Joven aún, Villalobos Padilla en 1947 partió a Roma en el reinado de Pio XII, quien entonces celebraba 50 años de haberse ordenado sacerdote; poco después regresó al seminario menor de Guadalajara donde llegó a ser rector.

Llegó a la capital coahuilense en los 70s y el 28 de octubre de 1975 fue investido como obispo de Saltillo, cargo que desempeñó por 25 años, desde 1975 hasta el 2000, se retiró y pasó a ser obispo emérito a partir de entonces y hasta el 3 de febrero del 2022 cuando dejó de existir.

La coincidencia de la grey católica, sacerdotes, feligreses y laicos es que siempre estuvo cercano a las personas y llevó su apostolado de forma sencilla y cordial.

Descanse en paz Monseñor Francisco Raúl Villalobos Padilla.