Caos infecta la vacunación

Por Miguel Villarello

En lo que fue el segundo día de caos el martes, Saltillo padeció largas filas de personas y conductores en sus vehículos aguardando ser vacunados, en consecuencia, el incidente evidenció a la Delegación Federal de Bienestar como incapaz de darse abasto para controlar la situación en los tres centros de vacunación abiertos en la ciudad.

Lo más evidente por abarcar una larga distancia en una de las vialidades más transitadas de la ciudad fue el campus de la UAdeC Arteaga donde la fila de vehículos cuyos conductores aguardaban turno para ser vacunados llegó hasta el Distribuidor Vial El Sarape, en este sitio se presentaron momentos en los que el colapso de tránsito se extendió hasta el paso a desnivel La Lechera, al norte, y casi hasta llegar al puente Pérez Treviño, al sur, de las 10 de la mañana a las 12 del día, obligando a los carros a circular a vuelta de rueda.

Impresionante fue observar y recorrer la larga fila de carros que, desde Saltillo y a las 11 de la mañana, en el Distribuidor Vial El Sarape continuaban formándose intentando llegar hasta CU Arteaga; así la situación y caos sin pensar que tendrían que recorrer alrededor de 10 kilómetros para sorprenderse con la enredada situación en el Campus Arteaga; ello a pesar del constante apoyo vial por parte de las policías municipales de Saltillo y Arteaga que dirigían el tráfico en las salidas de las colonias a todo lo largo del bulevar Fundadores.

En el mismo centro de vacunación vecino, la columna formada por personas «a pie» era desde la puerta principal de la Ciudad Universitaria y se extendía por la reja perimetral por lo menos a lo largo de 2.5 kilómetros.

En la CANACINTRA, centro funcionando para la modalidad de vacunación de «a pie», hubo un momento en que la fila exterior llegó hasta una gasolinera situada a casi un kilómetro de distancia, luego dio vuelta por la parte trasera de las bodegas conocidas como Almacenes Nacionales de Depósito, su longitud, cerca de dos kilómetros.

En este recinto cerca de las 11:30 de la mañana corrió el rumor de que se había suspendido la inoculación por agotamiento de los biológicos, mismos que, a decir de un Servidor de la Nación, a esa hora apenas llevaban 500 vacunados, no obstante, estuvieron ofreciendo citas numeradas para el miércoles además de la promesa de que de un momento a otro llegaban más vacunas.

En la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, sitio destinado sólo para vacunación en automóvil, la fila de carros salía de las instalaciones universitarias por el bulevar Antonio Narro al norte hasta casi llegar al cruce con avenida Pedro Aranda en las inmediaciones del sector Bellavista.

A pesar de todo el caos que provocó la molestia, ira y sentimientos de impotencia de miles de ciudadanos que pretendían vacunarse y se quedaron sin el reactivo, éstos tendrán que regresar el miércoles, pero dentro de los recintos, reinaba cierta organización pues, una vez que las personas pasaban el primer filtro y alcanzaban lugar con asiento para aguardar a contestar un cuestionario sobre su estado físico, media hora después eran llamados a vacunarse y pasar a esperar 30 minutos más para prever posibles reacciones alérgicas y después retirarse ya protegidos contra el COVID-19.