Cerro del pueblo

Hasta que el futuro nos alcance

Y el futuro alcanzó a la Teatro T, el colapso de la Línea 12 del metro, simboliza a un gobierno federal que también se derrumba, según parece la tragedia de ayer en la noche todos la vieron venir, los vecinos, los usuarios del tren ligero, los expertos y los gobiernos anteriores, los únicos que no se percataron o no se quisieron percatar del riesgo fueron las autoridades de la capital del país, ambas emanadas de Maroma, perdón, Morena, el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Resulta que la administración de Enrique Peña Nieto intentó intervenir en la Línea 12 para evitar un percance, pero no pudo. En su tiempo, el Jefe de Gobierno de de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard politizó el asunto y no permitió intervención alguna, libró por un tiempo el escándalo mediático con esa estrategia política de aplazar los asuntos difíciles en lugar de enfrentarlos, de postergarlos en lugar de resolverlos, pero nada es para siempre y del tramo de la Línea 12 no resistió más, el futuro alcanzó a la Teatro T y a Marcelo Ebrard. Hasta hace unos minutos, eran 24 personas fallecidas.  Todavía está fresca en la memoria aquella conferencia matutina del López Obrador, ya siendo Presidente, donde dijo que no era nada difícil dirigir al país, aún no detenían y dejaban ir al hijo del Chapo Guzmán, aún no se registraba la pandemia del Covid 19 y aún no se desplomaba el metro. Andrés Manuel llegó con un enorme apoyo popular que se tradujo en un gran bono de gobernabilidad, pero, más allá de la habilidad política y mediática que pueda tener un hombre, no hay bono que resista tanta incompetencia.

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Hay cariño o no hay cariño

No hay actividad humana que tenga un mayor lenguaje simbólico que la política, que si no le saludó, que si se le quedó viendo feo, que si no lo mencionó al saludar a los presentes en su discurso, que si no lo invitó al evento, que si no fue al evento, que si lo sentaron hasta el final, que si no tenía lugar en la primera fila. Casi como en el mundo de la farándula, además todos los que observan el mundillo político, están al pendiente de todas estas situaciones, son trivialidades que a veces no significan nada, pero a veces sí. Todo esto viene a cuento porque en dos eventos efectuados en fechas recientes, el Alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez Salinas no tuvo un lugar preponderante. Primero fue la toma de protesta del nuevo Presidente de Coparmex, cuando a Manolo le tocó sentarse en uno de los extremos, muy lejos de los reflectores y las cámaras; el segundo evento se llevó a cabo el sábado en el patio central del Palacio de Gobierno con motivo del Día del Trabajo, ceremonia a la que no acudió el edil capitalino. Esos detalles despertaron las suspicacias del respetable público de la tribuna de sol, pero ayer todo eso quedó en el pasado, el Gobernador Miguel Riquelme invitó a Jiménez Salinas a la inauguración de una escuela primaria en la colonia Colinas de Santiago. Cuenta la leyenda que realmente se trataba de una sorpresa para Manolo ya que la primaria inaugurada lleva por nombre el de su abuelo, “Luis Horacio Salinas”, así todos salieron felices y contentos y hasta compartieron unas gorditas con los profesores del plantel. Todo cuenta y más cuando estamos a un mes de la jornada electoral.

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Adivinanza

¿En qué institución pública de gran relevancia aún no entienden la forma correcta de relacionarse con los medios y reciben a los reporteros dándoles una cajita con alimentos la llamada “cajita feliz”, como en el kinder? No cabe duda, la incompetencia descubre todos los días, involuntariamente, nuevas formas para denigrar el ejercicio periodístico.